Una de las prácticas cuaresmales es la meditación de la Pasión de Cristo siguiendo las estaciones del Viacrucis. Sabemos que estos acontecimientos de nuestra Salvación sucedieron en Jerusalén. También fue en Jerusalén donde los peregrinos iniciaron este ejercicio piadoso que después se extendió por todo el mundo. Te contamos más en esta entrada.
Desde el inicio del cristianismo, los fieles recorrían el camino de Jesús hacia la cruz. El texto apócrifo de pseudo Juan “el Teólogo”, escrito hacia el siglo IV, indica que la misma Virgen María frecuentaba caminar hacia el Santo Sepulcro, después de la Ascensión de Cristo.
La peregrina Egeria describe en su diario del siglo IV, cómo los peregrinos llegaban en la Semana Santa a Jerusalén para meditar la Pasión de Cristo. Hacían una procesión desde lo alto del Monte de los Olivos hasta llegar a la Basílica del Santo Sepulcro. Se detenían en algunos puntos de Jerusalén para recordar algunos acontecimiento de la Pasión del Señor.

Con el paso del tiempo esta costumbre de los peregrinos persistió, no solo durante la Semana Santa, sino todo el año. Entonces se dispusieron estaciones en Jerusalén que no siempre fueron las mismas. Se fueron agregando y quitando estaciones bíblicas y extra-bíblicas del Viacrucis. Me refiero a estaciones bíblicas como la del Cirineo o de las Mujeres de Jerusalén, que aparecen en los evangelios. Algunas estaciones extra-bíblicas, son tradiciones o inspiraciones de libros apócrifos, como las estaciones de las caídas, la Verónica o el encuentro entre Jesús y su Madre.
Fue en el siglo XIV que los franciscanos, custodios de Tierra Santa, fijaron una ruta que hoy en Jerusalén se llama Vía Dolorosa y sigue siendo transitada por los peregrinos. Inicia en la Iglesia de la Flagelación cerca de la Puerta de los Leones y finaliza precisamente adentro de la Basílica del Santo Sepulcro, en un total de quince estaciones. También se fijaron más o menos el número y nombre de las estaciones, aunque también algunas han cambiado.

Pero, ¿Cómo se extendió el viacrucis en todo el mundo? Actualmente, llegar a Jerusalén para recorrer la Vía Dolorosa es relativamente fácil. Sin embargo, no lo fue así durante los siglos del dominio musulmán en Tierra Santa. Para un peregrino de aquel entonces llegar a Jerusalén suponía grandes trabas, incluso morir en el intento.
El Papa Inocencio XI en 1686, conociendo la dificultad y los riesgos de peregrinar a Tierra Santa, dio a los franciscanos el privilegio de erigir las Estaciones del Viacrucis en sus Iglesias en todo el mundo, para que quienes ahí lo meditaran obtuvieran las indulgencias como si lo hicieran en Jerusalén.
En el siglo XIV, el beato español Álvaro de Córdoba peregrinó a Jerusalén. Al regresar a la capital andaluz fundó el Monasterio de Scala Coeli y replicó en una pendiente la Vía Dolorosa de Jerusalén. Construyó una serie de capillas para representar cada estación para que quienes no podían ir a Jerusalén, meditaran ahí mismo el Viacrucis. Fue de los primeros en hacer un Viacrucis lejos de Tierra Santa. Lo mismo realizaron los frailes en otras ciudades o poblados.

En 1742, el papa Benedicto XIV aconsejó que en todas las iglesias, también las no franciscanas, se dispusieran las estaciones del Viacrucis para fomentar esta piedad . Hoy es común que con los nIños del catecismo o entre los grupos de las parroquias organicen cada viernes de Cuaresma la meditación del Viacrucis.

En próximas entradas te platicaremos más a detalle cómo son las estaciones de la Vía Dolorosa en Jerusalén y de los descubrimientos arqueológicos debajo de algunas de ellas. Suscríbete a nuestro blog para recibir más información de muchos destinos de peregrinación en todo el mundo.

