¡Saludos familia de Peregrinaciones.mx! Con esta entrada terminamos nuestra meditación sobre la acción de Espíritu Santo y su acción en la Virgen María. Da clic aquí para ver la Primera Parte y la Segunda Parte de nuestra meditación.
María, como decimos en el Rosario es esposa del Espíritu Santo y también Madre de la Iglesia ¿Por qué? En esta última parte de la meditación, contemplamos a María en el Cenáculo el día de Pentecostés.
5. Llena del Espíritu
Jesús dijo, Esperen la venida del Espíritu, y en la incertidumbre y pregunta de los discípulos ¿cómo será eso? María era la experta, sabía que era solo decir si y abrir el corazón.
La obra y la acción de María no acaba en el Calvario, continúa al lado de los discípulos ¿dónde están reunidos los apóstoles con María en espera del Espíritu Santo? En el cenáculo, la estancia superior. “Todos perseveraban en la oración, con un mismo Espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de sus hermanos” (Hch 1, 14)

Descubrimos cómo después de la crucifixión de Jesus, María y sus apóstoles permanecen unidos y perseveran en la oración por gracia del Espíritu Santo. María modelo de fidelidad y perseverancia se encuentra con ellos, en el momento del nacimiento de la iglesia de Cristo. Ciertamente María no pertenece al grupo de los Apóstoles, pues no ocupa un lugar jerárquico, pero es presencia activa y animadora primera de la oración y la esperanza de la comunidad.
Unidos en comunidad y acompañados de María Santísima oran y quedan llenos del Espíritu Santo, recibiendo el poder de lo alto, pidamos a maría nos conduzca a Cenáculo, a la estancia superior que nos enseñe a orar y pedir el Espíritu pues sin María no hay Pentecostés, busquemos perseverar en el amor de Cristo y ser guiados por el Espíritu Santo a través de la iglesia y María Santísima.
6. Unida al Espíritu Santo
María se convirtió en instrumento de amor del Espíritu Santo, transmitiendo su anhelo profundo por él y pidiendo con ellos para toda la iglesia su presencia.
Toda la vida de María se desarrolla en virtud del Espíritu, al recibirlo una vez más en Pentecostés, recibe la fuerza para seguir la misión que desde ese momento y que en adelante tiene en la historia de la salvación como Madre de la Iglesia unida al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo guía, conduce, mueve y lleva a la iglesia por medio de los apóstoles y María desde y al momento de recibirlo en Pentecostés, convirtiéndose en el protagonista, permaneciendo presente en todo momento, la pregunta es ahora para nosotros: ¿nos dejamos conducir, guiar y dejamos que él sea protagonista?

María ora con la primera comunidad. Ella es maestra de oración, siempre dócil a la suave voz del Paráclito, nos enseña a a esperar con confianza al Don que viene de lo alto: el Espíritu prometido por Jesús como fruto de su muerte y resurrección y permanecer unidos a Él.
María es la esposa amadísima del Espíritu Santo, nos lleva a Jesús y nos conduce a renovar y reforzar la efusión del Espíritu para que quedemos llenos de Él, nos invita a que pidamos la fuerza de lo alto, al Paráclito Consolador, al huésped del alma a que venga en nuestra ayuda.
¡Familia de Peregrinaciones.blog! Espero que estas reflexiones sean de provecho para nuestro crecimiento espiritual y en el amor al Espíritu Santo y a la Virgen María. Si te ha gustado nuestro artículo por favor comparte con tu familia y amigos. Recuerda suscribirte para recibir nuestros nuevas entradas.


Muchas gracias, me ha ayudado mucho para preparar una catequesis sobre Maria y el Espiritu Santo en Pentecoste…bendiciones