
Renovación de las Promesas del Bautismo
En el Río Jordán, donde Jesús fue bautizado, podemos renovar las promesas de nuestro Bautismo. Es una oportunidad para fortalecer nuestro compromiso cristiano.

Renovación de votos matrimoniales
El matrimonio es para la Iglesia y para la sociedad el núcleo de la vida familiar, en él se manifiesta el amor de Dios dador de vida y se perpetua la vida humana. Es también Iglesia doméstica, en ella se infunden y fecundan las virtudes cristianas

Renovación de Profesión Religiosa
La vida consagrada es un invaluable don de Dios para la Iglesia. Sea mediante la oración contemplativa o en la actividad apostólica, los religiosos, mujeres y hombres, mediante su consagración se unen más íntimamente a Cristo en la vivencia de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.

Renovación de Promesas Sacerdotales
En este tiempo de peregrinación, podemos redescubrir el valor insustituible del sacerdocio ministerial, para la Iglesia y para el mundo. Dios ha llamado a miembros de la Iglesia para consagrar toda su vida a Él y continuar la misión apostólica de predicar el Evangelio a toda creatura.

Unción de enfermos
Dentro de la vida sacramental de la peregrinación, y en caso de que sea sea requerido, se puede celebrar la unción de los enfermos. Nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (1499) que “con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios”.
