¿Sabes cuál es «la Ciudad de Jesús»? Seguro estás pensando en Nazareth, quizá en Belén…pero el Evangelio nombra otra ciudad como “su ciudad” y hoy la escuchamos en el evangelio dominical. En esta entrada te platicamos sobre este lugar de peregrinación.
Nazareth es la ciudad donde Jesús se encarnó, Belén donde nació, pero Jesús eligió una ciudad donde prácticamente vivió los tres años de su ministerio público, y donde acontecieron gran parte de sus milagros, discursos y la elección de sus apóstoles. Se trata de la ciudad de Cafarnaúm.
Cafarnaúm es una palabra compuesta en hebreo que sifnifica el «Pueblo de Nahúm» (Kfar=pueblo, Nahúm). Probablemente tenga que ver con el profeta Nahúm. Lo que sí sabemos por el Evangelio que hoy escuchamos hoy en Misa es que aquí se cumplió la profecía de Isaías «Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz«

Pero ¿por qué decimos que es su ciudad? Recordarán que después de su bautismo y estar en el desierto, regresó a Nazareth (Lucas 4, 1-15), pero «no fue profeta en su propia tierra», sus paisanos quisieron despeñarlo cuando en la sinagoga afirmó que en Él se cumplía la profecía de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres». Así que se retiró a Cafarnaúm.
El Evangelio de san Mateo (9,1) indica que Cafarnaúm, a orillas de Galilea era la ciudad de Jesús : «Jesús volvió a la barca, cruzó de nuevo el lago y vino a su ciudad» El Evangelio de Marcos (Mc, 9,33) indica que Jesús al regresar a Cafarnaúm «entro a casa». Claramente Jesús hizo de esta ciudad su ciudad, su casa, su comunidad junto a los apóstoles que llamó «para que estuvieran siempre con Él» (Marcos 3, 13-14)

Aquí Jesús curó a la suegra de Pedro (Mt. 8, 14-17), sanó al paralítico (Mc. 2, 1-12) y a numerosos enfermos. Aquí estaba la sinagoga a la que Jesús acudía los sábados y en donde pronunció el discurso Eucarístico (Jn. 6, 52- 59) y liberó a un endemoniado (Mc. 1, 23-28). En esta ciudad Jesús llamó a sus primeros discípulos (Mt. 4, 18.22), sanó al criado del centurión romano (Lc. 7, 1-10) y pagó el impuesto del templo (Mt. 17, 24.27).

Hoy en día, sobre los cimientos de la sinagoga de tiempo de Jesús, podemos ver los muros de otra sinagoga reconstruida en el siglo IV; y a unos metros de allí, una moderna Iglesia que parece flotar sobre las ruinas de lo que se ha identificado como la Casa de Pedro. Aquí, los antiguos muros que forman un octágono, pertenecen a una iglesia del siglo IV construida precisamente alrededor de la que fuera la casa del apóstol y posteriormente una “Domus Eclesiae” (Casa-Iglesia de los primeros cristianos).

Hoy tuvimos la oportunidad de visitar «la ciudad de Jesús», con un grupo de peregrinos. Celebramos la misa, sobre la Casa de Pedro, que fuera también la casa de Jesús. Leímos el Evangelio propio de este domingo y acompañados de Fray Eduardo y Fray Héctor, recorrimos las ruinas de la ciudad. La experiencia de Tierra Santa, el Quinto Evangelio, cambia para siempre en los peregrinos la manera de escuchar la Palabra, sobre todo permite entender el contexto de los milagros y palabras de Jesús. ¿A ti por qué te gustaría peregrinar a Tierra Santa? compártenos en los comentarios.


