¿Por qué llamamos «Candelaria» a la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo?

¡Bienvenido al blog de Peregrinaciones! Si nos lees de México seguramente ya estás preparándote para celebrar “La Candelaria” con unos tamales. ¿Sabías que esta fiesta ya se celebraba en Jerusalén desde el siglo IV? Te invito a leer completo este artículo para conocer más de esta milenaria fiesta.

“La Presentación de Jesús en el Templo”

Antes que todo debemos recordar que en la Candelaria hacemos memoria de la “Presentación de Jesús en el Templo”, o bien, “La Purificación de María” ¿Por qué?

Vayamos al Antiguo Testamento en la Biblia. El libro del Levítico recopila una serie de mandatos que Dios le dio a Moisés para el pueblo de Israel. Uno de ellos se refiere a la purificación de una madre después de dar a luz:

«Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días, igual que en el tiempo de sus reglas. El niño será circuncidado en su carne al octavo día, pero ella esperará treinta y tres días para ser purificada de su sangre. Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña, presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda de las Citas, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado» (Levítico 12, 2-3.6)

En la tradición judía, la mujer que da a luz queda impura y debe guardar la cuarentena para luego purificarse

Por eso el Evangelio de San Lucas, nos narra cómo José y María cumplieron con esta ley:

«Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor» (Lucas 2, 21-23)

La Iglesia ha fijado fiestas litúrgicas para hacer memoria de estos acontecimientos de la vida de Jesús. Celebramos el 25 de diciembre el nacimiento de Jesús. Ocho días después, el 2 de enero, el Santo Nombre de Jesús. Cuarenta días después de la Navidad, el 2 de febrero, la Presentación de Jesús y la Purificación de María.

José y María observaban la ley del Señor, consagrando a Jesús y presentando la ofrenda en el Templo

Pero…¿Por qué “La Candelaria”?

Egeria, una peregrina en Tierra Santa a inicios del siglo IV, narra en su diario de viaje cómo celebraban los cristianos “La Presentación del Señor”:

“El día cuadragésimo después de la Epifanía se celebra aquí con muchísima solemnidad. Pues se realiza una procesión a la Anástasis. Todos participan cumpliendo los ritos en el orden habitual y con muy gran pompa como si fuera Pascua

Antiguamente la Navidad y la Epifanía se celebraba en una misma fiesta, así lo hacen hasta ahora nuestros hermanos cristianos ortodoxos. La Anástasis que menciona la Peregrina Egeria, se refiere a la rotonda de la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. ¡La que hoy vemos está exactamente dónde estuvo la que vio Egeria hace casi 1,600 años!

Fieles portando el Fuego Sagrado en la celebración de la Pascua dentro de la Anástasis

Egeria equipara la fiesta de la Presentación con la Pascua. El rito central de ambas es una procesión en la que los fieles portan velas o “candelas”. De ahí proviene el nombre de “Candelaria”. En Roma, el Papa sigue encabezando cada 2 de febrero, una procesión de velas de la Plaza a la Basílica de San Pedro. En México acostumbramos ir a misa con la imagen del Niño Jesús en brazos.

En México los fieles llevamos

El gesto de las velas o de llevar al Niño nos recuerda que Jesús es la luz que nos trae la salvación, disipando las tinieblas del mal y del pecado.

Que algún día reconozcamos que sólo basta Jesús en nuestra vida, y podamos decir como el anciano Simeón cuando recibió a Jesús en el Templo de Jerusalén:

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» (Lucas 2, 29-32)

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