En la celebración litúrgica de los Santos hermanos Lázaro, Marta y María, nos dirigimos a Betania, un lugar sagrado que guarda con amor la memoria de estos grandes amigos de Jesús.

Te invito a leer completa esta entrada para conocer más de este destino de peregrinación:

Un poblado cercano a la Cuidad Santa de Jerusalén

Betania, hoy conocido como el pueblo árabe de al-Azarìya, se encuentra detrás del Monte de los Olivos en Jerusalén. Este pequeño enclave, en tiempos de Jesús, se encontraba en las orillas de la Ciudad Santa, y los Evangelios nos narran cómo Jesús frecuentaba esta localidad al llegar o salir de Jerusalén. Desafortunadamente, el camino directo que solía recorrer Jesús ahora está interrumpido por un muro de separación, lo que nos obliga a los peregrinos a tomar una ruta un poco más larga para llegar aquí

En el corazón de Betania se erige una iglesia custodiada por los franciscanos, construida sobre los restos de una iglesia bizantina y otra cruzada. Esta iglesia actual, consagrada en 1954 y diseñada por el arquitecto Antonio Barluzzi, es un testimonio viviente de la fe y la historia cristiana. En la entrada, dan la bienvenida tres mosaicos, cada uno con uno de los hermanos santos: Lázaro, Marta y María.

Arquitectura que relata la Historia Bíblica

La arquitectura de la iglesia narra lo sucedido en este lugar sagrado: tiene forma de cruz griega y una cúpula con un óculo en lo más alto, la única fuente de luz. Toda la estructura nos recuerda el sepulcro de Lázaro; mientras que el óculo la esperanza en Cristo, que nos ofrece su vida. Bajo la cúpula, una inscripción en latín proclama: «El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre» (Jn 11,25).

Óculo del Santuario, la única fuente de luz

Cada brazo de la cruz en la planta de la iglesia está decorado con mosaicos que ilustran momentos bíblicos ocurridos en Betania. En un extremo, vemos a María escuchando a los pies del Maestro sus enseñanzas (Lc 10, 38-42). En otro, se representa la resurrección de Lázaro (Jn 11, 1-44), y finalmente, la cena de la unción (Jn 12, 1-8), en la que María ungió los pies de Jesús con perfume. En el altar principal, destaca un mosaico con Cristo en el centro, acompañado por los tres hermanos, con la inscripción: «Yo soy la Resurrección y la vida».

Betania: Un Encuentro con la Presencia Viva de Cristo

Visitar Betania es un encuentro con la profunda amistad y amor que Jesús compartió con Marta, María y Lázaro. Es una invitación a reflexionar sobre nuestras propias relaciones y nuestra fe, recordando siempre que en Cristo encontramos la verdadera vida y resurrección. Como peregrinos, al recorrer estos caminos sagrados, renovamos nuestra esperanza y fortaleza espiritual, guiados por el ejemplo de estos santos amigos de Jesús.

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