“La Eucaristía es el centro y culmen de la vida cristiana”

(LG. 11)

Al emprender una peregrinación, vamos con los pies listos para caminar, los ojos bien abiertos para contemplar y el corazón listo para recibir un montón de regalos de parte de Dios.

En Peregrinaciones.mx procuramos que durante la peregrinación se celebre la Eucaristía diario y quizás te preguntes ¿porque diario?, ¿no es suficiente con la misa dominical?.

Sobre esto quiero hablarte, porque la Eucaristía le da el sentido a la vida misma y de una manera especial a la peregrinación que se emprende.

Euca

Incluso si recuerdas a los discípulos (Lc. 24, 13- 35) que bajaban de Jerusalén a Emaús, en ese caminar no entendían nada, pero cuando se les presento Jesús aunque no lo reconocían sus corazones comenzaron a arder al explicarles las Escrituras y sus ojos se les abrieron en la Fracción del Pan, solo así le reconocieron, era Jesús resucitado que caminaba junto a ellos.

Todos nosotros cristianos católico somos peregrinos que caminamos a la Tierra Prometida, el cielo que es Cristo mismo. Él es quien nos invita a salir de nuestra tierra para caminar tras sus huellas y descubrirlo vivo y presente entre nosotros.

Este caminar de peregrinos hace que brote desde lo profundo de nuestro corazón la petición de los discípulos de Emaús, “¡quédate con nosotros, porque se hace tarde!”.

Y es que es El quien nos abre los ojos en la Eucaristía para descubrirle en cada paso de la peregrinación de la vida.

De una manera especial, cada vez que recorro los lugares santos y se celebra la Eucaristía, me palpita el corazón al saber que ahí ocurrieron los hechos que se proclaman en Misa y que es a Jesús quien se encarno en el vientre de María en Nazareth, aquel que transformo el agua en vino en Cana, es Jesús el que camino sobre las aguas del mar de Galilea y escogió a unos cuantos para seguirle, es Dios mismo quien nació en Belén, murió y resucito en Jerusalén, a quien yo recibo en la Eucaristía.

Adoración Eucarística junto a la Gruta donde se Encarnó Jesús
Eucaristía celebrada en la Gruta donde Jesús nació

Y en los lugares exactos donde acontecieron los hechos, ahora él no solo camina junto a nosotros peregrinos, sino que camina dentro de nosotros.

Quizás nos parezca maravilloso caminar tras las huellas de Jesús, pero es mas grande que sea Jesús quien se adentre en nosotros y nosotros en su corazón por la Eucaristía.

Es el quien por pura misericordia se esconde en nuestro corazón y podemos decir que después de comulgar ya no es solo tierra santa la que pisamos sino que nosotros mismos somos ahora tierra santa porque Jesús ha querido habitar en medio de nuestra pequeñez.

Somos el nuevo Israel, el pueblo de su propiedad.

Ahí en la Eucaristía es donde Jesús sigue sanando, liberando, venciendo al mal y sobre todo entregándose por amor. Es la Eucaristía el calvario y el sepulcro vacío, donde podemos gritar, Aleluya, Jesús ha resucitado y nosotros con Él.

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