Cada día está más cerca el año jubilar ordinario del 20205 con el lema “Peregrinos de la Esperanza”; sin duda es un año que le traerá a la iglesia universal un sinfín de gracias espirituales y oportunidades para acercar nuestros corazones al corazón mismo de la iglesia, no solo metafóricamente, sino también físicamente, es una oportunidad para unirnos a nuestros hermanos y reconocer el amor y la misericordia de Dios en el corazón mismo de la iglesia, esposa de Cristo y madre de todos nosotros.
Peregrinar a Roma durante un Año Santo es muy significativo para nosotros como Católicos Cristianos por varias razones. A continuación quiero enlistar las 8 razones más trascendentales por las cuales creo que es de suma importancia peregrinar hacia Roma durante este año santo…
1. Podremos ganar la indulgencia plenaria: Peregrinar a Roma durante un Año Jubilar ordinario nos da la oportunidad de ganar la indulgencia plenaria, que es la remisión total de los pecados. Cruzando las Puertas Santas, junto a la confesión sacramental, la comunión y la oración por el Santo Padre.

2. Encuentro personal con la Historia de la iglesia: Roma es el epicentro de la historia cristiana, albergando sitios y objetos sagrados como la Basílica de San Pedro, la Escala Santa, reliquias de la pasión de nuestro señor, castillos, monumentos, fortalezas y basílicas que nos hablan de la presencia de nuestra madre la iglesia a través del tiempo. Peregrinar nos permite sumergirnos en nuestra riqueza histórica, fortaleciendo nuestra comprensión y aprecio de nuestra fe.

3. Fortalecemos la Fe: Al participar en las celebraciones jubilares, tenemos la oportunidad de fortalecer nuestra fe; ganando indulgencia al cruzar las puertas santas, orando frente a la tumba de san Pedro, pero sobre todo encontrando a Cristo en la recepción diaria de los sacramentos y a nuestra madre en el rezo del santo rosario. Peregrinar, sin duda, nos proporciona un espacio para la adoración y la reflexión, renovando nuestro compromiso espiritual y nuestro entusiasmo en la misión evangelizadora de la iglesia.

4. Entramos en comunión con la Iglesia Universal: Peregrinar a Roma durante un Año Jubilar implica unirse a la comunidad universal de creyentes. Este sentido de comunión refuerza la unidad de la Iglesia y peregrinando a Roma creamos un lazo personal tangible con otros hermanos con los que compartimos la fe.

5. Nos encontramos con el Papa: Sería impensable peregrinar a Roma y no encontrarnos con la cabeza de la iglesia, el Santo Padre. Este encuentro directo con su santidad nos agrega un elemento especial a nuestra peregrinación y refuerza nuestra unión y filial adhesión a la autoridad de la Iglesia.

6. Caminamos en los pasos de los Santos: Roma es el escenario de vida de numerosos santos y mártires. Peregrinar nos permite a los fieles caminar en los pasos de estos modelos de santidad, fortaleciendo nuestra devoción personal e inyectándonos inspiración y fortaleza para la vida cotidiana.

7. Palpamos cultura y arte: Además de su importancia religiosa, Roma es rica en arte y cultura. Peregrinar brinda la oportunidad de apreciar obras maestras, artísticas y arquitectónicas, enriqueciendo la experiencia espiritual con una conexión más amplia con la herencia cultural; encontrando a Dios en el maravilloso ingenio y mano del hombre co-creador de la obra divina.

8. Damos testimonio de Fe: Peregrinar a Roma durante un Año Jubilar es un testimonio público de fe. Al peregrinar, como hermanos, compartimos un compromiso espiritual con el mundo y contribuimos a la manifestación visible de la presencia y la fuerza de la fe católica.

Nosotros en Peregrinaciones.mx siempre hemos pensado que peregrinar es una llamada de Dios; una invitación al encuentro y al diálogo con nuestro Padre, que nos dice con letras mayúsculas “TE AMO” y al peregrinar este año santo es justamente esa oportunidad que tiene la iglesia para encontrarse con el amor la misericordia de su amoroso Dios.

