El Año Santo Jubilar 2025 entra en sus últimos días. Convocado por el Papa Francisco a finales de 2024 y acompañado ahora por el Papa León XIV en su etapa final, este Jubileo ha marcado profundamente la vida de la Iglesia y de millones de peregrinos que llegaron a Roma desde todos los continentes para vivir un tiempo de gracia, reconciliación y renovación espiritual.
Como es tradición, los grandes acontecimientos oficiales del Jubileo concluyen con el cierre solemne de las Puertas Santas de las cuatro basílicas mayores de Roma, signo visible del final del Año Santo y del envío de los fieles a vivir lo recibido.
El cierre de las Puertas Santas
El calendario de clausura se ha desarrollado de manera gradual y solemne:
- El 25 de diciembre, la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor fue la primera en cerrarse, en una celebración presidida por el cardenal arcipreste Rolandas Makrickas.
- El 27 de diciembre, tuvo lugar el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral del Papa, con el rito presidido por el cardenal vicario de Roma, Baldo Reina.
- El 28 de diciembre, la Basílica de San Pablo Extramuros celebró el cierre de su Puerta Santa bajo la presidencia del cardenal arcipreste James Michael Harvey.
- Finalmente, el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, se cerrará la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con el rito y la Santa Misa presididos directamente por Papa León XIV. Con esta celebración culminará oficialmente el Año Santo Jubilar 2025.

Lo que significó vivir el Jubileo
Para quienes participamos en el Jubileo, cruzar las Puertas Santas no fue un gesto simbólico vacío. Fue una experiencia profundamente espiritual: atravesar un umbral, dejar atrás cargas, reconciliarse con Dios y renovar la esperanza.


Miles de peregrinos de Peregrinaciones.mx pudieron:
- Cruzar las Puertas Santas
- Participar en celebraciones jubilares
- Ver, escuchar y hasta saludar al Santo Padre
- Vivir eventos como el Jubileo de los Jóvenes, que reunió más de un millón de jóvenes en Roma en un clima de fe, alegría y comunión
Según datos de Vatican News, ya en septiembre se tenían contabilizados 24 millones de peregrinos que habían pasado por las puertas Santas de Roma durante este Año Santo, procedentes de más de 150 países, confirmando que la Iglesia sigue siendo verdaderamente católica, es decir, universal.

Las puertas se cierran, pero la Iglesia permanece abierta
El cierre de las Puertas Santas no significa que la gracia se agote. Al contrario: el Jubileo nos recuerda que la Iglesia permanece siempre abierta para acoger, sanar y acompañar. Roma sigue siendo destino de peregrinación, no solo en años jubilares, sino todos los días, porque en ella reposan los apóstoles Pedro y Pablo y porque es el corazón visible de la comunión eclesial.

El Jubileo ha sido un punto de llegada, pero también un punto de partida: volver a casa con una fe más madura, con un corazón reconciliado y con el compromiso de vivir como testigos de esperanza.
Mirando hacia adelante: el Jubileo de la Redención 2033
No será necesario esperar 25 años para el próximo gran acontecimiento jubilar. La Iglesia ya mira hacia el Jubileo Extraordinario de la Redención en 2033, cuando se conmemorarán los 2,000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Será una nueva oportunidad para peregrinar, agradecer y renovar la fe en el misterio central del cristianismo.

El Jubileo 2025 se despide con solemnidad, pero deja una huella imborrable en la vida de la Iglesia y de los peregrinos. Las Puertas Santas se cierran, sí, pero la puerta del corazón permanece abierta. Seguiremos peregrinando, seguiremos caminando, porque la fe no se encierra en un año litúrgico: se vive cada día, paso a paso, como auténticos peregrinos de esperanza.

