Santa Paula Romana, es una santa de poca devoción popular por lo que quizá desconoces su biografía. Pero es muy interesante algunos datos de su vida que te queremos compartir en esta entrada. Es una de las primeras peregrinas de Tierra Santa que conocemos…peregrinó en la Tierra de Jesús ¡hace 1600 años!
Santa Paula nació en el año 347 en Roma de una familia noble. Contextualizando un poco la época en que vivió acababan de terminar las persecuciones de Roma contra los cristianos apenas 34 años antes de su nacimiento. La iglesia salía de las catacumbas pues tenían los cristianos el derecho de profesar su fe públicamente gracias al Edicto de Milán proclamado por el Emperador Constantino en el año 313.

Paula contrajo matrimonio a los dieciséis años con Toxocio, un senador romano. Dieciséis años después enviudó. Entonces formó parte de un círculo de viudas romanas dirigidas por otra Santa, Marcela. Llevaban una vida casi monástica en una casa, dedicándose a la oración y la penitencia. Hacia el año 382 conoció a San Jerónimo, de quien quizás sí hayas escuchado alguna vez. Es el santo que tradujo la Biblia al latín vulgar (la lengua del pueblo romano). Su traducción, llamada vulgata latina, es hasta nuestros días referente para el conocimiento y estudio de las Sagradas Escrituras.

Paula y su hija Eustoquio se volvieron discípulas de San Jerónimo y bajo su dirección espiritual peregrinaron a Tierra Santa en el año 385. Para entonces tenía poco que habían desenterrado los Lugares Santos. Habían sido ocultos por el Emperador Adriano con templos paganos. ¡Santa Paula conoció esos lugares casi recién sacados a la luz!

Paula y Eustoquio vivieron junto a la cueva donde Jesús nació en Belén. Formaron una comunidad monástica femenina. Rezaban el salterio y ayunaban, también hacían obras de caridad. Recibían a los peregrinos que llegaban a Belén. Incluso ayudaron a San Jerónimo a copiar su traducción bíblica para que más personas conocieran las Sagradas Escrituras.
Paula murió en Belén en el año 406. Fue enterrada en una gruta junto a la Iglesia de la Natividad. Cuando San Jerónimo murió en el 419 también fue enterrado ahí. De hecho, esta gruta hasta nuestros días la conocemos como la “Cueva de San Jerónimo”. Actualente, se puede ingresar a ella por la Iglesia de Santa Catalina y está conectada con la Gruta donde Nació Jesús.


