Hoy que celebramos la fiesta de los tres santos amigos de Jesús en Betania: Martha, María y Lázaro; quiero continuar mi reflexión invitándote a “quedar en Betania”, que también es un lugar de vida.

El pasado Domingo 17 de Julio, escuchábamos en las lecturas de la misa sobre el encuentro con Jesús que tuvieron Martha y María, originarias de Betania. A propósito de eso les platicaba en la entrada «No pases por ahí, quédate ahí…en Betania» dos aspectos de este lugar bíblico: Betania como lugar de contemplación y como lugar de unción. Si te perdiste esta entrada la puedes leer dando clic aquí.

Para la comunidad cristiana local de Betania como para los peregrinos, el lugar lugar más importante en Betania (al-Azarìya) es el “Santuario de la Amistad”, como lo nombran los franciscanos en recuerdo de los tres amigos de Jesús. El Arquitecto Antonio Barluzzi lo diseño a propósito de manera muy peculiar: no tiene ventanas en los muros, su única fuente de luz es un óculo sobre la cúpula.

Vista de la cúpula con el óculo, única fuente de luz en el santuario

Recordarás entre, otros acontecimientos de Jesús con sus amigos, uno en que mostró su humanidad y divinidad: la muerte y resurrección de Lázaro. Su amigo, de quien lloró su muerte y en quien manifestó su poder sobre ella, como nos lo narran los Evangelios. El diseño de la iglesia nos lleva precisamente a pensar en la obscuridad de la tumba de Lázaro. La luz que entra por la cúpula representa la esperanza de la via eterna y la luz, que es Cristo.

En el altar principal del Santuario aparece un mosaico con Jesús al centro, las dos hermanas (Martha y María) lo flanquean y debajo las palabras de Jesús escritas en latín: “Yo soy la resurrección y la vida”.

«Yo soy la resurrección y la vida»

En el pasaje bíblico Jesús continúa diciendo “quien muera si cree en mí, no morirá para siempre”, luego le pregunta a Martha ¿crees esto?. Y ella le dice «Sí Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. A pesar de creer, al preguntarles Jesús dónde estaba Lázaro, María le advierte que ya lleva cuatro días en el sepulcro y que huele mal. Le dice Jesús: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?». Quitaron la piedra y Jesús dijo en voz alta: «Lázaro sal afuera». Y el muerto salió, llevando el sudario y las vendas de sus manos.

A unos pasos de la Basílica, se encuentra precisamente el que fuera la tumba de Lázaro. Las ruinas de las iglesias anteriores nos permiten darnos cuenta que tenían acceso directamente a la tumba. Hoy, una mezquita en medio de la actual iglesia y el sepulcro interrumpe el acceso. Es necesario salir ascendiendo por unas escaleras para dirigirse a la entrada del sepulcro hoy resguardada por musulmanes.

Vista interior de la tumba de Lázaro, hoy en manos de una familia musulmana

Quédate ahí en Betania donde Jesús viene a darte vida, donde veras cumplir sus promesas, tierra de paso, donde te saca de la tumba, cuando no aguantas más y tus fuerzas no te dan para más, Jesús viene a dar vida pues ha vencido a la muerte por eso quédate ahí en Betania para que resucites y veas la gloria de Dios.

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