En la Peregrinación, Dios nos sale al encuentro y nos muestra su divinidad, como lo hizo Jesús en el Monte …
La peregrinación es una experiencia como la del Tabor: llamado, subida y renovación


En la Peregrinación, Dios nos sale al encuentro y nos muestra su divinidad, como lo hizo Jesús en el Monte …

Siempre me ha parecido fascinante la forma en que cada uno de nosotros, desde su personalidad, es llamado por Dios y se le confía una misión en específico. A pesar de nuestras fragilidades, estamos invitados a proclamar la Palabra de Dios en medio del mundo, algunos desde la profesión específica, otros desde la vida consagrada, pero en definitiva, llamados a ser discípulos misioneros en un siglo que necesita esperanza y amor.

Mis queridos amigos de Peregrinaciones.blog, hoy quiero compartirles la gran experiencia que viví al ir a peregrinar a un lugar hermoso: “Medjugorje”. Para ubicar geográficamente este conocido lugar de peregrinación, cabe recordar que se encuentra en un pueblo de la parte suroccidental de Bosnia y Herzegovina, cerca de la frontera con Croacia. El idioma oficial aquí es el croata y en su mayoría de tiempo el clima es muy suave.

Me encanta esta foto y por eso se las dejo con un texto del mismo Juan Pablo II que nos dice cómo se debe peregrinar:
“Para hacer una peregrinación a Tierra Santa hay que ponerse en camino y hacer del viaje físico un “CAMINO DEL ALMA”. Debe meterse ante todo por caminos que el Señor le indicará para llegar hasta Él. Lo esencial de la peregrinación es la decisión interior de responder a la llamada del Espíritu de modo personal, como discípulos de Jesús. La peregrinación es pues “UN CAMINO DE CONVERSIÓN”: en ella el peregrino calca la experiencia del “HIJO PRODIGO”, quien conoce el pecado, la dureza de la prueba y de la penitencia, el sacrificio del viaje, pero conoce también la alegría del abrazo del Padre rico en misericordia, que lo reconduce de la muerte a la vida (cf. Lc 15,24)”