Familia de Peregrinaciones.blog, en esta entrada quiero invitarles a reflexionar en la persona de María en este Pentecostés. Ella es la «llena de gracia», así la llamamos en cada Avemaría porque estuvo llena del Espíritu Santo. Fue Él, quien la movió durante toda su vida para cumplir la voluntad de Dios.
He dividido esta meditación en tres partes que publicaremos en próximos días. Si estás de peregrinación, has peregrinado o estás por peregrinar a Tierra Santa. Seguro que escucharás lugares o acontecimientos bíblicos que te son familiares, pues son lugares de la vida de María y meta de nuestras peregrinaciones. Meditaremos en total 6 momentos de su vida.
El día de hoy en pentecostés toda la iglesia aclamamos «El Espíritu del Señor llena la tierra», en la gran solemnidad de Pentecostés, con la que concluye el tiempo pascual, centrado en la muerte y resurrección de Cristo. Toda la tierra se llena del Espíritu Santo, y esto no es posible sin María la madre de Dios y madre nuestra. El papa Bededicto VXI nos dice “no hay Iglesia sin Pentecostés y agregaba y no hay Pentecostés sin la Virgen María“ – Ella la llena de gracia nos muestra el camino a seguir para que en este día quedemos llenos del Espíritu Santo.
María, la que dijo sí y acompaño a Jesús hasta el final, no termina su misión en el calvario, si no que continúa con los apóstoles y es quien está presente con ellos en el cenáculo.
Preparemos nuestro corazón de la mano de María, meditando 6 momentos de su vida y el Espíritu Santo:
- Su Encuentro con el Espíritu
La vida de la santísima Virgen María desde un principio tuvo influencia por el Espíritu Santo ella “Toda santa, la llena de Gracia y elegida”, desde el primer momento de su existencia fue Sagrario del Espíritu Santo. Un momento y punto de partida es su gran encuentro con el Espíritu Santo, que fue en la Anunciación del ángel que culminó con la encarnación.
Después del saludo del Ángel, fue Allí donde María tuvo su primer Pentecostés: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1, 35). A partir de ese acontecimiento, Ella es llamada sagrario, tabernáculo, santuario del Espíritu, quedando llena del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo desciende sobre María y su poder la cubre, es así como desciende sobre cada uno de nosotros, en ti y te cubre con su amor, su ternura, sus dones y carismas, en cada momento de tu existencia, te sostiene en cada actuar. Cuantas veces se ha hecho presente en distintos momentos diciéndote: no temas que no estoy contigo.
Ella dice si y se habré a la acción de Dios con toda docilidad y humildad, “Dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra”
¿Como sería ese momento tan hermoso? Jesús se encarna en ella, Él también quiere encarnarse en nosotros, en cada uno, quiere hacerlo este día de una manera especial, para ello es necesario que tú le des tu sí, que le digas hágase en mi según tu palabra, abandonándote a su voluntad, a su actuar, a su amor, como un bebe en brazos de su padre, y el espiritu del Señor desendera sobre ti, llenándote de gracias y dones abundantes.
2. Impulsada por Espíritu
Después del si de María, el Espíritu Santo comienza a actuar en ella, guiándola, impulsándola, ella se movida por el va a visitar a su prima Isabel. “En aquellos días, se puso en camino María y se dirigió con prontitud a la región montañosa a una población de Juda” Lc 1, 39
El Espíritu Santo nos impulsa y nos mueve, quiere hacer grandes cosas en tu vida y a través de tu vida, quiere te pongas en camino y te dirijas con prontitud, que actúes bajo su inspiración, movido por Él.
María está tan llena del Espíritu Santo, que solo con su presencia y su voz, isabel queda llena del Espíritu Santo “Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, quedó llena del Espíritu Santo” Lc 1, 41 y no solo eso si no que comienza a proclamar las alabanzas a Dios, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! (Lc 1, 42 )

Aclamemos con gozo las maravillas del Señor, alegrémonos de lo que está haciendo en nuestros corazones y con ello el Señor no solo seguirá derramando gracias si no que llegará a otros.
Isabel hace que María también proclama al Señor, esa oración que brota del Espíritu Santo, es una alabanza y una bendición maravillosa . Así el como el Espíritu Santo quiere conducirnos y quiere sacar una alabanza a Dios.
Si te gustó nuestro artículo, no te pierdas el que publicaremos el día de mañana, para seguir meditando la acción del Espirítu Santo en María y en nuestra vida.


Buen día le saluda Eder carrasco fundador de Divina Data un espacio católico para evangelizar. Quisiera saber si pudieran tener una entrevista vía zoom para colocarlo en mi canal conocer su testimonio de ustedes y sobre todo el mundo conozca el apostolado que hacen ustedes este es mi numero +51 993075817