En el marco de la fiesta litúrgica de Santa María Magdalena, que la Iglesia celebra hoy, 22 de julio, nos detenemos a conocer el lugar que la vio nacer: Magdala, una antigua ciudad junto al Lago de Genesaret en Galilea. Gracias a descubrimientos arqueológicos recientes, es posible acercarnos con mayor claridad al contexto histórico, social y religioso en el que vivió esta gran discípula del Señor. Esta entrada nos invita a descubrir no solo las riquezas de Magdala, sino también el significado profundo del testimonio de María de Magdala, quien fue sanada por Jesús, lo siguió fielmente y fue la primera en anunciar su resurrección.

Magdala: historia de una ciudad a orillas del Lago de Genesaret

En los últimos 15 años diversas investigaciones como la arqueología, la botánica, la química de suelos, metalurgia, arqueometría, entre otras, nos han ayudado a tener una visión de lo que era Magdala y la vida en aquella región.

Por lo que hoy sabemos; el asentamiento de Magdala se estableció al pie del monte Arabel y la orilla del Lago de Genesaret, en Galilea, en la mitad del siglo II a.C., su momento de mayor crecimiento como ciudad fue durante el año 63 a.C. al 100 d. C. El nombre de la ciudad proviene de “Torre”, una estructura en la que se colgaban los peces al sol (torre en arameo es “Magdala”, y en hebreo “Magdal”) Una de las principales actividades económicas era la pesca, no solo por la cercanía con el mar sino por los instrumentos de pesca que se han recuperado en los contextos.

Vista de Magdala desde el Monte Arbel

Más allá de la pesca: comercio y manufactura

Los análisis realizados a los objetos miniatura elaborados en vidrio han permitido también identificar diversas técnicas de manufactura como el vidrio soplado, el moldeado y la fundición; estos mismos trabajos han dado pie a que podamos sugerir la posibilidad de una segunda actividad económica en Magdala, la producción local de estas miniaturas de vidrio. Además, se habla de una manufactura de barcas y presencia comercial de extranjeros.

Transformaciones y presencia cristiana en Magdala

Magdala sufrió cambios arquitectónicos debido también a los cambios sociales y culturales, es comprobable que hubo una presencia de proto-cristianos en la región hacia el año 400 d.C. pero para finales del siglo II se cree en un abandono gradual de la población.

Gracias a un proyecto grande de construcción en la zona, por parte de los hermanos Legionarios de Cristo, en las excavaciones de los cimientos para el proyecto descubrieron rastros arqueológicos de un pueblo judío. Poco a poco se destacaron como principales descubrimientos arqueológicos: una sinagoga del primer siglo, la Piedra de Magdala y baños rituales.

La sinagoga y la Piedra de Magdala: testimonio de fe

La sinagoga descubierta lentamente por las excavaciones, muestra frescos y mosaicos de colores. Dentro de la sinagoga se encontró la ahora llamada “piedra de Magdala”, recocida como uno de los hallazgos más importantes en la arqueología bíblica, es un bloque de piedra caliza, encontrada en la sinagoga, tiene la imagen de una “menorà” de siete brazos, que habla de la presencia de judíos conversos.

Estos espacios, permiten a los peregrinos hoy en día conocer y visitar parte de una región que Jesús conoció, visito y en la que seguramente predico, además de ser testigos de la presencia de judíos conversos (entre ellas María de Magdala) en un lugar fiel de enseñanza.

Piedra y Sinagoga de Magala ®Website Magdala

Duc In Altum: un santuario para el encuentro

En el año 2014, los Legionarios de Cristo, construyeron la Iglesia “Duc In Altum” (del latín que significa “navega mar adentro”) brindando un espacio para la oración, la contemplación y la reflexión, en donde más de 1.3 millones de peregrinos han tenido la experiencia de encuentro con Cristo. En el recinto puedes encontrar 4 capillas que nos hablan del ministerio público de Jesús en el Mar de Galilea. Cada una de ellas tiene un mosaico con una escena distinta: Jesús llama a sus primeros Apósotoles, Jesús camina sobre las aguas, Jesús resucita la hija de Jairo y Jesús expulsa a los siete demonios de María Magdalena. La Iglesia principal tiene un altar-ambón-sagrario con forma de barca.

«Atrio de las mujeres» en el complejo de Duc in Altum ®Website Magdala

Magdala y María Magdalena en las Escrituras

Cabe señalar algunos pasajes de la Sagrada Escritura que mencionan la región de Magdala, por ejemplo: en (Mateo 15:39) «Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala».

Encontramos también que los Evangelios (Lucas 8,2) hablan de una mujer de quien Jesus expulsa 7 demonios, llamada “Maria”, llamada posteriormente “María de Magdala”. El evangelio de Mateo (Mt 15:39), hace referencia a la misión de Jesus en la zona de Cafarnaum y de su presencia en las costas del lago. Cabe mencionar que María Magdalena es una santa de las tradiciones Luterana, Ortodoxa, Anglicana y Católica.

María Magdalena, testigo de la Resurrección de Cristo

María es una de los pocos seguidores de Cristo que estuvo presente en su crucifixión y resurrección, como nos los narran los evangelios: «Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro». (Mateo 28:1) «Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro». (Marcos 15:40 «y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios». (Lucas 24:10

Un lugar de memoria viva y gracia

Desde las excavaciones de los cimientos para el proyecto de construcción, se descubrieron rastros arqueológicos de un pueblo judío del primer siglo, “conocido como “Migdal”, poco a poco se concluyó en una sinagoga del siglo primero, dentro de esta, se encontró la ahora llamada “piedra de Magdala”, recocida como uno de los hallazgos más importantes. El sitio arqueológico junto a otros espacios de Magdala, permiten a los peregrinos conocer y visitar parte de una región que Jesús conoció, visito y en la que seguramente predico, además de ser testigos de la presencia de cristianos conversos (entre ellas María de Magdala) en un lugar fiel de enseñanza.

Que en esta fiesta de Santa María Magdalena podamos, como ella, abrir el corazón al encuentro con Cristo resucitado y anunciarlo con valentía al mundo.

“Este lugar ha sido testigo de corazones sanados, vocaciones recibidas a la vida sacerdotal y religiosa, y dignidad restaurada de muchas personas”

Padre Juan Solana, LC

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