El Antiguo Testamento la nombra como Bet Léhem, que se traduce “Casa del Pan”, y como “Efratá” (Mq. 5,2), en relación a la tribu que vivía en este lugar y que literalmente significa “fructífera”. Aquí se cumplió la profecía de Miqueas: “Y tú, Belén Efratá, aunque eres la más pequeña entre todos los pueblos de Judá, tú me darás a Aquel que debe gobernar a Israel” Ya desde el Antiguo Testamento, Belén era citada: como lugar de la sepultura de Raquel, esposa del patriarca Jacob (Gn. 35,19); y como capital y casa de la tribu del rey David (1Sam. 17,12), establecida en estas tierras desde el 1,200 a.C. Tras la conquista de la región por Roma, Belén estuvo sometida al poder de Herodes El Grande, quien mandó a construir el palacio-fortaleza llamada “Herodión”, hacia el año 30 a.C. La ciudad de Belén aunque se encuentra a 10 Kms de Jerusalén, geográficamente no se encuentra en Israel sino en el “Estado de Palestina”
El lugar del Nacimiento de Jesús
Ya los primeros cristianos veneraron la cueva del nacimiento del Mesías. Pero ante las revueltas judías, el emperador Adriano decidió levantar un templo pagano a Adonis en el mismo lugar de la Gruta de la Natividad. Posteriormente, con la libertad del culto en todo el Imperio Romano en el año 313, Santa Elena construyó aquí una iglesia cristiana y el emperador Justiniano lo restauró en el pese a las continuas invasiones en la región, la basílica que hoy vemos está custodiada por los griegos ortodoxos y se ha mantenido casi intacta a pesar de los siglos.
La gruta que guarda celosamente el lugar del nacimiento del Niño Dios, indicado por una estrella de catorce puntas, se encuentra debajo del altar mayor, apenas a unos pasos del pesebre donde Jesús recién nacido fue recostado. En esta gruta los pastores (Lc. 2, 16-18) y los sabios que vinieron desde oriente guiados por la estrella (Mt. 2, 1-12), adoraron a Cristo.
La iglesia católica contigua, dedicada a Santa Catalina, resguarda otra gruta importante donde vivió y donde San Jerónimo tradujo, por encargo del Papa Dámaso, las Sagradas Escrituras al latín. La versión oficial de la Iglesia conocida como la “Vulgata Latina”.
Gruta de la Leche
La tradición ubica en este lugar el recuerdo de la huida de la Sagrada Familia a Egipto, luego de que Herodes mandara a matar a todos los niños menores de 2 años. La cueva-iglesia tiene un característico color blanco, que la tradición atribuye a una gota de leche que cayó mientras María amamantaba al Niño. De ahí que miles de mujeres piden aquí, por intercesión de María, el don de la fertilidad, la gracia de poseer leche abundante para amamantar a sus hijos y muchas otras intenciones. Algunas ingieren con agua, durante un periodo de tiempo, el polvo blanco que recubre la cueva, pero sobre todo Dios escucha la oración realizada con fe.
Al fondo de la gruta, en una espléndida capilla, se expone permanentemente a Jesús Eucaristía, adorado ahí día y noche por las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento.
Campo de los Pastores
El poblado de Beit-Sahur, a unos 3 kms. de Belén guarda el recuerdo del anuncio a los pastores la noche del nacimiento de Cristo (Lc. 2, 8-20). Las ruinas del siglo V que hoy se observan, testimonian la antigua tradición de culto en este lugar. Una pequeña denominada “Gloria in excelsis Deo” (Gloria a Dios en las Alturas) recuerda con su forma, las tiendas de los pastores. Fue construida en 1953, según el diseño de Antonio Barluzzi. Las cuevas aledañas ilustran el espacio donde los pastores guardaban sus rebaños durante la noche.
