¡Primera peregrinación de mexicanos en Tierra Santa celebrando el Domingo de Ramos en Jerusalén!

¡Un grupo de 42 peregrinos mexicanos nos encontramos en Tierra Santa celebrando los misterios de la pasión, muerte y Resurrección del Señor!

Con mucha alegría, entre cantos y alabanzas, hoy participamos en celebración del Domingo de Ramos en Jerusalén, marcando un hito significativo tanto para la comunidad local como para Peregrinaciones.mx. Este grupo, encabezado por fray José de Jesús Alcaráz, Comisario de la Provincia Franciscana de Fray Junípero Serra, representa la primera peregrinación de mexicanos que regresa a Tierra Santa desde el inicio de la guerra el pasado octubre. Un retorno que, además de ser un acto de fe, es un mensaje de esperanza y paz para una región afligida por el actual conflicto.

Antes de las 02:30 pm hora de Jerusalén, nos congregamos en el Santuario de Betfagé, en lo alto del Monte de los Olivos, junto a los franciscanos y la comunidad local cristiana, representada en las parroquias y grupos en Tierra Santa. Participaron también sacerdotes y consagradas de comunidades con presencia en Jerusalén.

Desde Betfagé iniciamos, como lo hizo Jesús, el camino hacia la Ciudad Santa. Entramos por la Puerta de los Leones o de las Ovejas, que fue un momento de profunda emoción mientras agitábamos nuestras palmas en señal de alabanza al Rey de Reyes.

La Procesión fue presidida por fray Francesco Patton, Custodio franciscano de Tierra Santa, y el patriarca de Jerusalén, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien al final dirigió algunas palabras e hizo mención de nuestro grupo proveniente de México. Oramos juntos y recibimos la bendición con la reliquia de la Santa Cruz.

La procesión fue un acto muy profundo de fe y alegría, donde cánticos, alabanzas y danzas se entrelazaban en una manifestación de la universalidad de la Iglesia con un mismo sentir, con un solo grito ¡Hosanna al Hijo de Dios!

«No tengan miedo, Jesús en la Cruz es la victoria en el mundo»

Después de la procesión, nos dirigimos a la Basílica del Santo Sepulcro, específicamente en la Capilla de Adán, que está debajo del Calvario. Leímos la Pasión del Señor, un elemento característico del Domingo de Ramos. Entramos al Edículo para venerar el Santo Sepulcro, donde fue colocado el cuerpo de Jesús, y donde resucitó. Literalmente la Basílica estaba vacía. En esta peregrinación ha sido una constante estar en los lugares santos con poca afluencia de personas, cuando estas fechas normalmente son muy concurridas. ¡ha sido una oportunidad extraordinaria!

En esta peregrinación, hemos sido testigos privilegiados de la hospitalidad y generosidad de los franciscanos y la comunidad local, quienes nos han acogido con bendiciones y cercanía. Incluso tuvimos un encuentro con el Custodio ayer, quien nos ha recordado que nuestra presencia aquí ha sido un acto de fe, de coraje, además una oportunidad para contribuir al bienestar de esta tierra y su gente. Y sí, ¡hemos traído con nosotros un mensaje de paz y esperanza para los habitantes de Tierra Santa!

Más allá de las adversidades, hay también buenas noticias ¡Ya es posible ir a Tierra Santa! ¡La Custodia franciscana y los cristianos de Tierra Santa nos necesita!

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