Las Bienaventuranzas del Peregrino, una respuesta de quien se ha encontrado con Cristo

Por: Angelo de Simone

Peregrinar seguro te transformará y te permitirá crecer humana y espiritualmente si te dispones a concretar esta experiencia, que es también una vocación, un llamado que se convierte en una forma de vida .

Son muchos los que han experimentado el radical amor de Cristo transitando los lugares santos, siguiendo las huellas del Maestro, palpando aquellos lugares que emanan la paz que solamente Cristo puede dar.  Sabemos todo lo que implica corresponder a este llamado a conocer, amar e imitar más a Cristo. Por eso en la medida que respondamos a cada una de nuestras acciones de la hermosa vocación de peregrinar nos sentiremos “Bienaventurados”.

  • Bienaventurados los peregrinos que meditan diariamente la Palabra de Dios.
  • Bienaventurados los peregrinos que quieren cultivar un corazón abierto y dispuesto para amar.
  • Bienaventurados los peregrinos que reproducen en sus vidas lo enseñado por Cristo.
  • Bienaventurados los peregrinos que saben discernir y decidir en equipo.
  • Bienaventurados los peregrinos que son testigos de la alegría de la sabiduría.
  • Bienaventurados los peregrinos que siempre tienen su oído dispuesto a escuchar y a servir.
  • Bienaventurados los peregrinos que son testimonio de vida fraterna.
  • Bienaventurados los peregrinos que, desde su vocación, hacen de la caridad el principio interior de sus vidas.
  • Bienaventurados los peregrinos que día a día están en formación permanente.
  • Bienaventurados los peregrinos que practican la paciencia y la compasión.
  • Bienaventurados los peregrinos a quienes la vida de Cristo les quita el sueño.
  • Bienaventurados los peregrinos que deciden en conciencia y clima de oración.
  • Bienaventurados los peregrinos que trabajan y se divierten junto a su grupo.
  • Bienaventurados los peregrinos que huyen de todo protagonismo para que su fe en Cristo crezca.
  • Bienaventurados los peregrinos que distinguen lo importante de lo urgente.
  • Bienaventurados los peregrinos que tienen gestos fraternos con sus propios compañeros de equipo.
  • Bienaventurados los peregrinos que, a imagen de Cristo, priorizan el acompañamiento personalizado.
  • Bienaventurados los peregrinos que renuevan su mirada y aquilatan su corazón frente a Dios.
  • Bienaventurados los peregrinos que día a día construyen la civilización del amor para transformar el mundo…

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