El Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzabala, ha enviado una carta conmovedora y urgente a todos los fieles católicos, haciendo un llamado fervoroso a la oración por la paz en Medio Oriente y Tierra Santa.
En su mensaje, fechado el 9 de agosto de 2024, el Patriarca subraya que, en medio de esta oscuridad, hay una oportunidad significativa para cambiar el rumbo del conflicto. Invita a todos los fieles, especialmente el 15 de agosto, día en que se celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, a unirse en oración por la paz. Esta invitación se extiende a parroquias, comunidades religiosas contemplativas y apostólicas, y a los pocos peregrinos que aún se encuentran en Tierra Santa.

El Patriarca enfatiza que, después de tantos esfuerzos para ayudar y estar cerca de los más afectados, lo que queda es rezar. Esta carta es un recordatorio poderoso de la importancia de la oración en tiempos de conflicto, y de la confianza en la intercesión de la Santísima Virgen María para abrir un rayo de esperanza en medio de la oscuridad.
Como agencia católica de peregrinaciones, nos unimos al llamado del Patriarca e invitamos a todos nuestros peregrinos y amigos a dedicar un momento de oración por la paz en Tierra Santa, confiando en la poderosa intercesión de María.

A continuación la Oración que nos invita el Patriarca a rezar:
Súplica por la paz a la Santísima Virgen María Asunta a los cielos
Gloriosa Madre de Dios,
exaltada sobre los coros de los ángeles,
intercede por nosotros con el arcángel san Miguel,
con todas las potencias angélicas de los cielos
y todos los santos,
ante tu Santísimo y amadísimo Hijo,
Señor y maestro.
Obtén para esta Tierra Santa,
para todos sus hijos
y para toda la humanidad
el don de la reconciliación y la paz.
Que tu profecía se cumpla:
sean dispersos los soberbios
en los pensamientos de sus corazones;
sean derribados de sus tronos los poderosos,
y finalmente sean enaltecidos los humildes;
sean colmados de bienes los hambrientos,
sean reconocidos como hijos de Dios
los que procuran la paz
y los mansos hereden la tierra.
Nos lo conceda Jesucristo, tu Hijo,
que hoy te ha exaltado
sobre los coros de los ángeles,
te ha ceñido con la corona del reino,
y te ha puesto en el trono del eterno esplendor.
A Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

