El pasado 10 de enero de 2026, en la Basílica de Santa María de los Ángeles, la Familia franciscana dio inicio al VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís. Con este acontecimiento comienza el último tramo de un itinerario jubilar que, desde 2023, ha permitido a la Iglesia volver la mirada a los últimos años de la vida del Pobrecillo de Asís y a la actualidad siempre viva de su mensaje evangélico.
El Tránsito: morir reconciliado, vivir para siempre
Para San Francisco, el “Tránsito” no fue solo el momento de la muerte, sino el paso confiado hacia el Padre, vivido en plena paz interior. Francisco murió la tarde del 3 de octubre de 1226, en una pequeña habitación junto a la Porciúncula, en el lugar que hoy se conoce como la Capilla del Tránsito, dentro del gran santuario de Santa María de los Ángeles. Allí, desnudo sobre la tierra, pidió que se le proclamara el Evangelio y alabó a Dios por la “hermana muerte corporal”.

Ese lugar, humilde y silencioso, se ha convertido desde entonces en una meta privilegiada de peregrinación, porque recuerda que el final de la vida puede ser también un acto supremo de fe y abandono.
Un gesto simbólico que inaugura el Centenario
La celebración de apertura estuvo marcada por un gesto profundamente elocuente: el obispo de Asís y el alcalde de la ciudad ingresaron a la basílica portando un cirio apagado, signo de una humanidad herida por conflictos, divisiones y fragilidades. La procesión condujo hasta la Capilla del Tránsito, donde el cirio fue encendido con el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado.

Desde allí, la luz fue llevada a seis estaciones dentro del templo, confiadas a las seis ramas de la Familia franciscana, como signo de comunión y misión compartida. Cada estación estuvo iluminada por textos del Testamento de San Francisco, proclamaciones del Evangelio y reflexiones que ayudaron a actualizar su mensaje en el mundo de hoy.


Francisco sigue hablando al mundo
Durante la celebración se expuso una obra de enorme valor histórico y espiritual: la pintura más antigua conocida de San Francisco, conservada en el Museo de la Porciúncula. Datada a mediados del siglo XIII, muestra al santo con los estigmas visibles y habría sido realizada sobre una tabla que sirvió para proteger su cuerpo tras la muerte. No es solo una imagen: es memoria viva de su plena configuración con Cristo.

En el mismo contexto se dieron a conocer las palabras dirigidas por Papa León XIV a los Ministros generales de la Familia franciscana, recordando que el testimonio de Francisco sigue siendo actual en un mundo herido por guerras y divisiones. No ofrece recetas técnicas, sino que señala la fuente verdadera de la paz: una vida reconciliada con Dios, con los demás y con la creación.
Un Año Jubilar Franciscano para toda la Iglesia
Con ocasión del octavo centenario del Tránsito, el Papa León XIV ha proclamado un Año Jubilar Franciscano, que se celebrará del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027, como continuación natural del Jubileo Ordinario 2025.
Durante este año especial, la Penitenciaría Apostólica concede la indulgencia plenaria a los fieles que, cumpliendo las condiciones habituales (confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa), realicen peregrinación a iglesias y santuarios franciscanos, o se unan espiritualmente a las celebraciones si no pueden desplazarse por enfermedad o edad avanzada.

Esta gracia jubilar no está reservada únicamente a la Familia franciscana: se extiende a todos los fieles, invitándolos a redescubrir la sencillez del Evangelio y la alegría de vivir como hermanos.
Asís: meta privilegiada de peregrinación
El Centenario culmina un camino de varios años en los que hemos recorrido momentos clave de la vida de Francisco:
- 800 años de la llegada de los primeros frailes a Tierra Santa (2017)
- 800 años de la aprobación de la Regla franciscana y el primer Pesebre de Greccio (2023)
- 800 años del don de los estigmas en La Verna (2024)
- 800 años de la composición del Cántico de las Criaturas (2025)
hasta llegar ahora a los 800 años del Tránsito (2026), leído a la luz de su última estrofa:
“Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal”.

Por eso, peregrinar a Asís en este tiempo —a la Porciúncula, a la Capilla del Tránsito y a la Basílica de San Francisco de Asís, donde reposan sus restos— se convierte en una experiencia espiritual única, marcada por la reconciliación, la paz y la esperanza cristiana.
Una invitación para los peregrinos de hoy
Desde Peregrinaciones.mx, este Centenario se presenta como una oportunidad excepcional para caminar tras las huellas del Pobrecillo de Asís en este año 2026. No solo para recordar un acontecimiento histórico, sino para dejarnos transformar por su testimonio: pobreza evangélica, amor a la Iglesia, fraternidad universal y confianza total en Dios.

A ochocientos años de su Tránsito, San Francisco sigue guiando a la Iglesia como un hermano, invitándonos a vivir con sencillez, a reconciliarnos y a convertirnos en instrumentos de paz.

