¿Por qué decimos que la Palabra de Dios es inspirada?

En el 2019 el Papa Francisco instituyó el tercer domingo del tiempo ordinario como el Domingo de la Palabra de Dios, con la intención de acrecentar la familiaridad religiosa y asidua con la Biblia. Sabemos que la Biblia es Palabra de Dios, pero no fue directamente escrita por Él, sino inspirada a hagiógrafos o autores de cada uno de sus libros.

Lo que caracteriza a los libros de la Biblia es su carácter sagrado. Tanto el judaísmo como el cristianismo consideran que los libros de la Biblia son Palabra de Dios. Sin embargo, este carácter no les viene de que hayan sido misteriosamente escritos o dictados por Dios, como dicen los musulmanes del Corán su libro sagrado. Para ellos fue Alá quien dictó todo el Corán al profeta Mahoma. Nosotros por fe creemos que cada uno de los libros de la Sagrada Escritura son el resultado de una cierta influencia divina, en su composición, a la que le llamamos inspiración.

En el 2019 el Papa Francisco instituyó el tercer domingo del tiempo ordinario como el Domingo de la Palabra de Dios

Los libros del Antiguo Testamento no se escribieron desde un inicio para ser tenidos como Palabra de Dios, son narraciones de la historia del pueblo de Israel desde la creación del mundo y hasta el regreso y restauración tras el destierro en Babilonia. Con el correr de los años, a ciertos libros, libros de los Macabeos por ejemplo o los libros atribuidos a Moisés o a los profetas, se les fue atribuyendo esta condición de sagrados, por haber sido escritos bajo la acción Espíritu divino. Ya en el siglo I, escritores judíos como Filón o Flavio Josefo atribuían a los libros de Moisés y a los profetas, el carácter de libros inspirados.

Así también en los escritos del Nuevo Testamento, donde hay continuas referencias al Antiguo Testamento, se califican estos libros como obra del Espíritu que anuncia por medio de los profetas, las acciones salvadoras de Dios. Y los mismos autores del Nuevo Testamento afirman repetidamente que los apóstoles fueron enviados por Jesucristo a predicar el Evangelio con la luz y la fuerza del Espíritu Santo” (1 Pe 1,12)

Por fe creemos que cada uno de los libros de la Sagrada Escritura son el resultado de influencia divina en su composición, a la que le llamamos inspiración.

Dice la Constitución Dogmática “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II, sobre la divina revelación, que Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados: «En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería» (DV, 11).

Puede que también te guste...

Déjanos tu comentario

Descubre más desde Peregrinaciones.blog

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo