Te quiero invitar hoy a rezar esta oración de la Liturgia de las Horas, cuando en tu peregrinación a Tierra Santa, te encuentre haciendo la visita de Jericó. Luego de leer el Evangelio de San Marcos, 10, 46-52, que nos refiere la curación de ciego Bartimeo, reza:
Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
quiero creer.
Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé,
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.
Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.
Están mis ojos cansados
de tanto ver luz sin ver;
por la oscuridad del mundo,
voy como un ciego que ve.
Tú que diste vista al ciego
y a Nicodemo también,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.
JCTEJOS

