Hola que tal mis queridos peregrinos, ¡aquí estamos de nuevamente compartiendo con todos ustedes! Les saludo con mucho cariño esperando y se encuentren muy bien y bendecidos por Dios. Hoy quiero compartirles la gran experiencia de peregrinar en familia.
En nuestra agencia de Peregrinaciones.mx, valoramos mucho a las familias ya que son muy importantes en nuestras vidas, la familia que fue creada por Dios para beneficio del hombre y no se compara con ningún bien terrenal. La familia no solo se necesita para la continuación de la creación humana, sino para apoyar el plan de Dios buscando llevar a cabo Su voluntad.
Jesús también quiso y tuvo una familia.
Jesús quiso nacer en una familia, tener un padre y una madre, que lo cuidaran y formaran, para poder cumplir con el plan de Dios. Así es la familia de Jesús, sagrada, santa, ejemplar, modelo de virtudes humanas, dispuesta a cumplir con exactitud la voluntad de Dios. El hogar cristiano debe ser imitación del de Nazaret, un lugar donde quepa Dios y pueda estar en el centro del amor que todos se tienen.

Jesús tiene que vivir así para poder acercarse a todas las personas, porque el reino que sueña Dios para el mundo es el reino de un Dios que protege a los más frágiles, de un Dios que está cerca de todos sin excepción. La sencillez de la vida de la Sagrada Familia es un ejemplo que hace tanto bien a nuestras familias, las ayuda a convertirse cada vez más en comunidad de amor y de reconciliación, en la que se experimenta la ternura, la ayuda, el perdón.
Peregrinar en familia
Jesús, María y José también peregrinaban continuamente a Jerusalén por las fiestas judías, para ir al encuentro de Dios. No eran «visitantes» de Jerusalén, desde luego, no estaban solo pasando por allí. Eran peregrinos. La peregrinación a Jerusalén los formó como familia, como era de esperar. La Sagrada Familia peregrinaba constantemente. Tenían una meta y la perseguían con determinación.
Imitar a la Sagrada Familia, es una tarea difícil, no podemos esperar imitarlos en todos los aspectos, pero podemos y debemos imitarlos en ser familias que peregrinan. Pero, toda familia católica debe ser una comunidad de peregrinos, que tiene un destino claro, un viaje que hacer y compañeros de camino.

Consideremos primero la importancia de un destino, es la diferencia entre un peregrino y un turista, proporciona enfoque y propósito. Así que también, aquellas familias que tienen un sentido de su propósito y objetivo son más felices. Saben que existen por una razón, no son sólo un grupo de individuos relacionados que se mueven en el mismo edificio, casa, o lugar, se han reunido con un propósito, la familia viene de Dios y está destinada a conducir a Él.
Para la Sagrada Familia, esta claridad de propósito era única, estaba siempre ante ellos el niño Jesús. Existían para él, pero lo mismo ocurre con cada familia y cada miembro de la familia. El objetivo es que Jesús crezca dentro de cada miembro de la familia, el destino de la familia es el mismo Cielo, que cada miembro diga: “Te amo” al otro significa decir: “Deseo tu santificación y salvación”

La Sagrada Familia no estaba sola en su peregrinación, iban en una caravana, un grupo de familias, lo cual es un recordatorio de que las familias se dan fuerza unas a otras. Como familias que se ayudan mutuamente en la lucha por su objetivo compartido, las familias no están destinadas a estar solas, están destinadas a apoyarse mutuamente, y esto es lo que la Iglesia procura. Las familias deben encontrar su fuerza sobre todo en la familia de Dios: en la Iglesia que también es peregrina.

Mi Testimonio de peregrinar con familias
Le comparto mis queridos peregrinos la experiencia que he tenido al poder acompañar en las peregrinaciones a las familias, me ha tocado, por ejemplo, algún papá o alguna mamá con algún hijo o varios hijos; abuelitos con algún nieto, y también familias completas.

Una gran experiencia fue una familia de 5 integrantes, papá, mamá y los 3 hijos varones y eran jóvenes, esa peregrinación fue a los Santuarios Marianos, y de hecho el papá de ellos me comento «a ver si les gusta a mis hijos porque pues no venimos de paseo sino a peregrinar»
Al paso de los días de nuestra peregrinación y el vivirla de una forma muy especial, con la oración, la misa el rosario, los jóvenes se adentraban cada vez más. Eso movió el corazón del papá el ver como se unían cada vez más como familia. Fue una gran experiencia ya que al final de nuestra peregrinación ellos estaban felices de haber peregrinado.

La otra experiencia que he tenido de familia completa, fue de 4 integrantes, papá, mamá, hija niña de 12 años e hijo niño de 10 años, fue algo maravilloso, ya que también los niños vivieron su peregrinación al máximo y aunque eran pequeños lo disfrutaron mucho y también se divertían en los momentos de recreación juntos como familia.
Sin duda una gran experiencia de vida para nuestros peregrinos, familias y para todos los que tenemos la dicha de peregrinar.

