Cuando visitamos Medjugorje en Bosnia, regularmente aterrizamos en el aeropuerto de Dubrovnik. En el camino podemos vislumbrar la ciudad antigua con su extraordinaria vista al Mar, en medio de acantilados, y sus impetuosas murallas medievales. Esta ciudad además de histórica, guarda una profunda devoción a San Blas, el patrono de aquellos que padecen enfermedades en la garganta y los laringólogos.
¿Quién fue San Blas?
San Blas nació en la segunda mitad del siglo III. Existen pocos datos biográficos del santo, Pero sabemos que su ciudad de origen fue Sivas, en la actual Turquía. Llevó una vida eremítica, es decir, alejado del mundo para encontrarse con Dios, en el silencio, la penitencia y la oración.
San Blas era médico y tenía el don de sanar personas y animales. Se le atribuye haber salvado de la asfixia a un niño que tenía atorada una espina de pez en la garganta. También a animales enfermos que a cambio lo protegían mientras estaba en la soledad de la oración. De ahí su patronazgo de enfermos de la garganta y laringólogos. San Blas fue elegido obispo de Sebaste y ahí murió martirizado en el año 316.
¿Por qué es tan venerado en Dubrovnik?
Corría era el año 972 y la ciudad iba a ser fuertemente atacada por los venecianos, que entonces era una potencia militar. Cuenta la tradición que mediante un sueño, un sacerdote es advertido por San Blas del eminente ataque. Entonces se prepararon para defender la ciudad y evitaron la catástrofe. Desde entonces lo nombraron su protector y patrono. Curiosamente, la ciudad ha sido amenazada por diferentes ataques de potencias militares a lo largo de su historia, pero persiste casi intacta desde el medioevo.

En el año 1026 algunas reliquias del santo fueron llevadas a la Catedral de Dubrovnik. La cabeza, un brazo y una pierna recubiertas de oro se pueden ver hasta hoy en la Capilla del “Tesoro de la Catedral” que alberga más de 200 reliquias.

Cada 02 de febrero los habitantes de Dubrovnik y algunas islas cercanas se dan cita junto a la catedral para dar inicio a la fiesta de San Blas. Son las vísperas de la celebración. Sueltan cientos de palomas blancas, símbolo de paz.

El 03 de febrero en todas las parroquias de Dubrovnik se bendice la garganta a los fieles con un par de candelas cruzadas. En la bendición se invoca a San Blas para que libre de cualquier enfermedad de la garganta. En la catedral se hace una Misa Solemne celebrada por el obispo local, la cual que culmina con la procesión de las reliquias del Santo. Los locales asisten vestidos con trajes típicos y veneran las reliquias.

La fiesta popular termina con la explosión de pólvora, esto en recuerdo de la defensa y poder militar de la ciudad a lo largo de historia. Esta fiesta tradicional de Dubrovnik es milenaria y fue inscrita en el 2009 en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Si has visto Dubrovnik en tu peregrinación a Medjugorje ahora conoces un poco de esta ciudad y su milenaria devoción a San Blas. Si estás por ir, recuerda voltear en el camino hacia esta bella ciudad portuaria a orillas del Adriático.


