Tierra santa es una mina de historia, testimonios y certeza de fe. Hay tanto que descubrir y profundizar. Cuando caminas por sus calles, navegas en el Mar de Galilea, contemplas el Desierto de Judea, subes un monte o ingresas a sus iglesias, descubres que Dios todo poderoso se hizo carne de la carne de María, nació, caminó, navegó, sano a los enfermos, libero a tantos y culminó su misión en el mundo muriendo clavado en la cruz y resucitando de entre los muertos. Todo lo hizo por amor a ti, a mi, a todos.

Hoy detente a contemplar la cruz, que para muchos era signo de maldición dicen las Sagradas Escrituras “maldito aquel que cuelga del madero” (Gálatas 3, 13). Pero aquel madero se transformó en árbol de vida, de donde colgó el fruto más hermoso de entre los hombres, Jesús. 

Fue tanta su sangre derramada que la cruz de madera se impregnó de ella y quedó como testigo del amor insondable de nuestro Dios.

La cruz de Cristo se convirtió en el símbolo cristiano por excelencia

En Tierra Santa, el lugar culmen del cristianismo, es la basílica del Santo Sepulcro o Basílica de la resurrección (Anástasis). Aveces se pasa desapercibida una capilla que se encuentra casi escondida en la parte más baja de la basílica.

Se trata de la Capilla de Santa Elena, donde se recuerda el lugar exacto donde Santa Elena, madre del emperador Constantino en el año 336, después  de tener una revelación especial habría realizado el hallazgo de la Verdadera Cruz de Cristo, cuya autentificada verificó cómo te cuento a continuación: Santa Elena llegó y pidió que escavarán en un lugar exacto, encontraron tres Cruces al no saber cuál de ellas era la verdadera cruz de Jesús, mando traer un enfermo, y pidió a aquel que tocara la primera cruz, pero no sucedió nada, tocó la segunda y no sucedió nada, pero al tocar la tercera se sanó de inmediato. (1)

Sanación del enfermo al tocar la verdadera Cruz de Cristo

Hoy en día los trozos más grandes de la Santa Cruz se encuentran uno en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma y el trozo más grande en el monasterio franciscano de Santo Toribio de Liébana en España. También se encuentran pequeños fragmentos distribuidos por el mundo entero, pareciera que la verdadera Cruz de Cristo ha querido abrazar al mundo con su presencia en tantos lugares. 

Trozo más grande la Cruz de Cristo que se conserva en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en España

En la Basílica del santo Sepulcro no te pierdas de entrar como peregrino a la Capilla de Santa Elena donde todavía se puede ver a la roca (cantera) original del Monte Calvario y al entrar a ese lugar da gracias a Jesús por dejar que lo colgaran del árbol de la Cruz desde donde nos rescató.

Grupo de peregrinos celebra la Eucaristía en la Capilla de Santa Elena

“Mirad el árbol de la Cruz de donde colgó aquel que nos salvó”

Puede que también te guste...

Déjanos tu comentario

Descubre más desde Peregrinaciones.blog

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo