Hoy celebramos litúrgicamente a uno de los profetas del Antiguo Testamento, san Elías. En esta entrada queremos recordar tres Montes que guardan sus recuerdos y que son meta de nuestras peregrinaciones en Egipto y Tierra Santa.
¿Quién fue el profeta Elías?
Recordemos que en el Antiguo Testamento, Dios hace surgir en el pueblo de Israel a los profetas. Ellos recordaban al pueblo de Israel la promesa de Dios de ser el pueblo elegido del que vendría el Mesías. Al mismo tiempo, los profetas denunciaban al pueblo sus idolatrías y todo aquello que los apartaba del pacto que había hecho con Dios.

El profeta Elías, según los estudiosos de la Biblia, vivió más o menos novecientos años antes de Cristo. Su vida se narra en el primer y segundo Libro de los Reyes. Llevó a cabo su ministerio profético en tiempos en que Israel era gobernado por el rey Ajab. Este monarca contrajo nupcias con Jezabel, una cananea. Quizá recuerden que, siguiendo los relatos bíblicos, los cananeos fueron enemigos de los israelitas. No sólo por la posesión de la tierra que Dios les había heredado, sino también por sus costumbres impuras y adoración a falsos dioses.
La cananea Jezabel, introdujo en el pueblo de Israel la idolatría al dios pagano Baal (1Re. 16, 29-33). Esto provocó que Dios enviara una sequía al pueblo de Israel, produciendo una gran hambruna. Elías profetiza la catástrofe y su misión es convencer al pueblo de que Dios es el verdadero Dios y que solo a Él deben adorar.

En la vida de Elías, como en la de otros personajes del Antiguo Testamento, aparecen prefiguraciones de la vida de Jesús y del Nuevo Testamento. Por ejemplo, Elías resucitó al hijo de una viuda en Sarepta, como Jesús que resucitó al hijo de la viuda de Naín. A la misma viuda multiplicó el pan, como Jesús multiplicó el pan junto al Mar de Galilea. Permaneció 40 días y 40 días noches en el desierto, como Jesús después del Bautismo. Elías Subió al cielo y transmitió a su discípulo Eliseo sus dones, como Jesús que ascendió y envió su Espíritu a sus discípulos. Elías vistió con cuero de camello y una correa prefigurando al último de los profetas, Juan el Bautista.
Monte Carmelo
Para demostrar quién es el Dios verdadero, Elías pidió al rey Ajab reunir al pueblo de Israel en el Monte Carmelo, también a los sacerdotes del falso dios cananeo, Baal. Los insta a poner dos altares con sacrificios, uno a Baal y otro a Yahvé. Cada uno invocaría a su deidad para probar quien es el verdadero Dios: el que respondiera encendiendo su propio altar con el fuego del sacrificio. Yahvé fue quien respondió y el pueblo de Israel dio muerte a los sacerdotes del dios falso.

Junto a la costa del Mediterráneo, se levanta el Monte Carmelo con una altura máxima de 550 metros sobre el nivel del mar. Se accede al este monte a través de la ciudad portuaria de Haifa. Hacia el siglo XII, un grupo de eremitas llegó al Monte Carmelo para vivir el carisma del profeta Elías, después conocidos como Carmelitas. En 1827, fue construido el monasterio y la iglesia actual. Aquí se resguarda una hermosa talla de la Virgen del Carmen y la cueva donde vivió el profeta Elías.

Monte Sinaí

Siguiendo el relato bíblico del primer libro de los Reyes (1 Reyes 19), el profeta Elías fue perseguido la reina Jezabel después de haber dado muerte a los sacerdotes de Baal. Elías siente deseos de morir. Un ángel le da agua y pan. Después permaneció 40 días y 40 noches en el desierto hasta llegar al Monte Horeb. Aquí Dios se le manifestó y lo consoló, no en el violento huracán ni en el espantoso terremoto, tampoco en el fuego devorador, sino en la suave brisa.

De acuerdo con con los exégetas y la tradición antigua, el antiguo testamento se refiere indistintamente al Monte Sinaí y al Monte Horeb (Éxodo 33,6). La elevación de 2,286 metros se encuentra en la península del Sinaí en Egipto. Hoy es accesible para subir en sentido de oración y contemplar el amanecer. Casi en la punta se encuentra el Manantial de Elías, para recordar la estancia del profeta.
Monte Tabor
El Profeta Elías aparece también en el Nuevo Testamento. Específicamente en el momento de la Transfiguración. El Evangelio de san Marcos (Mc. 9, 2-10) narra cómo Jesús manifiesta a sus discípulos su gloria mientras conversaba con Moisés y Elías. Este hecho, explican los estudiosos de la biblia, es un argumento para justificar que Elias era ya partícipe de la gloria divina, por lo que puede considerarse santo.

El Monte Tabor, se distingue fácilmente de las otras alturas de Galilea en Israel, elevándose 450 metros por encima del valle del Esdrelón. La tradición cristiana sitúa en este lugar el episodio de la Transfiguración ya desde el año 348. Antonio Barluzzi, diseñó en 1924 la Iglesia que hoy es meta de peregrinación. Junto a la nave principal está anexa una pequeña capilla dedicada a san Elías.

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