Como nos dice San Lucas, después del Anunciación, la Santísima Virgen “se levantó y se puso en camino de prisa, hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel” (Lc.1, 39-40). La tradición nos dice que fue en Ein Karen, que significa «Fuente del viñedo», pequeña ciudad a las afueras de Jerusalén, donde se dirigió María para ayudar a su prima que se encontraba, en cinta de Juan el Bautista.
Aquí la Virgen María pronunció el Magnificat

