Celebrar varias fechas al año puede que sea para muchos un gran invento comercial, pero para otros es un momento importante para reconocer y festejar a ciertas personas que han tocado nuestra vida y han hecho de ella una oportunidad para crecer y alcanzar nuestro máximo potencial.
En lo particular soy de los que piensa que el día de la madre, del padre y otras celebraciones, son todos los días, ahora bien, eso no deja de lado que podamos tomarnos algunos en particular para celebrarlos por todo lo alto.
Hace unos meses, visitando la Basílica de la Anunciación en Nazareth junto a Peregrinaciones.mx, me venía a la mente el hermoso testimonio de la Sagrada Familia y, en especial, el amor y la entrega de San José que, desde su silencio de esperanza, buscó educar a Jesús desde el amor a Dios y a la ley, trabajando arduamente y, sobre todo, encomendando a Dios su vida y su misión como jefe de familia.

Ser padre es una vocación particular que Dios da para hacer sentir a los hijos la cercanía, el amor, la misericordia, la ternura, que solo nuestro Padre Dios, que camina con nosotros sus hijos, nos puede dar. Escuchar este mensaje que nuestro Padre del cielo nos quiere dar, nos guía, orienta e ilumina en nuestra fe para poder cumplir a cabalidad la misión encomendada.
En la actualidad son muchos los padres que, producto de la sociedad injusta y explotadora que vivimos, se encuentran inmersos en sus trabajos, en sus preocupaciones laborales y en otras muchas otras batallas sociales y personales. Es allí, en medio de esa desesperanza y cansancio, donde San José nos da ejemplo de esposo y padre. Él supo escuchar en medio de su duda la voz de Dios que le pedía cumplir una misión en particular.

Hoy es un día para recordarlos, hayan sido de sangre o adquiridos en el tiempo, porque con su ejemplo y su trabajo, con muchas horas de altas responsabilidades, tensión y esfuerzo, han logrado ver algo que desde el interior los empuja y los sostiene al momento de llegar a su casa: la voz y la mirada de sus hijos que con ternura dicen “papá”.
Si eres padre, aprovecha este día para darle gracias a Dios y pedirle que a ejemplo de San José puedas seguir dando testimonio. No importa la edad que tengas, sino el amor que estás dispuesto a dar para seguir nutriendo de alegría la vida de tus hijos que, sin importar lo grande que estén, necesitan de tu presencia y tu cariño, pero sobre todo de tu rol de guía.

“Todo barco necesita un faro que le guíe, todo avión necesita un radar que le acerque al aeropuerto, todo hombre y toda mujer necesita guías que le lleven a vivir la bendición de la familia y la vocación de padre, de madre o de hijos de una manera cercana, que sea capaz de devolver ilusión, entusiasmo, paz y alegría. Creo que, no hay mejor ejemplo que el del esposo de la Virgen María, el padre en la tierra del Niño Jesús, me refiero a San José, el Patrono de la Iglesia universal” (Papa Francisco, 18 marzo 2021)

