La «Tau» o «Cruz Franciscana» es uno de los signos muy presentes en las peregrinaciones, considerando que muchos santuarios en el mundo son custodiados por esta orden fundada por San Francisco de Asís (Tierra Santa, Medjugorje, Padua, San Giovanni Rotondo, solo por mencionar algunos). Qué decir de Asís en Italia, donde encuentras diversas tiendas donde venden «Tau» de muchos tamaños, fabricadas en madera de olivo u otros materiales. En este post te explicamos la relación con San Antonio Abad.

El uso de la «Tau» se remonta desde San Antonio Abad a quien se celebra el 17 de enero. San Antonio vivió entre el siglo III y IV. Nació en Comas, al norte de Egipto. Siendo muy joven abrazó la pobreza y se retiro al desierto para vivir en el silencio, la penitencia y la oración. Esta forma de vida para contemplar y unirse íntimamente con Dios se conoce como eremitismo y a quienes la practican eremitas o ermitaños. El testimonio de San Antonio atrajo a muchos a seguir esta forma de vida. San Antonio mismo los instruyó, por lo que se considera Padre del eremistismo.
De acuerdo con «La Leyenda Dorada»; un famoso libro de vidas de santos del siglo XIII; San Antonio Abad portaba un bastón con forma de «T» la decimonovena letra del alfabeto griego que se pronuncia «Tau». De hecho así se le representa a San Antonio en algunas imágenes.
En el año 1090 Gastón de Valloire, un noble francés, recibió un milagro por la intercesión San Antonio Abad. Al tocar una reliquia del santo, su hijo Girondo fue sanado de ergotismo. Una enfermedad que provocaba la putrefacción de la piel y los músculos principalmente de las extremidades, similar a la lepra. En esa época era un padecimiento común y muchos enfermos peregrinaban a Santiago de Compostela pidiendo su sanación. De hecho esta enfermedad se nombraba comunmente «Fiebre de San Antonio».
Gastón de Valloire en agradecimiento fundó la Orden hospitalaria de San Antonio para cuidar a los enfermos de este padecimiento en su peregrinación hacia Compostela. Los hospitalarios de San Antonio usaban en su hábito negro con una «Tau» que pasó a nombrarse indistintamente «Cruz de San Antonio».

San Francisco de Asís que vivió en el siglo XIII adoptó la «Tau» como firma y marcaba las celdas de sus hermanos con el mismo signo. Probablemente San Francisco hermanado con los leprosos retomó el signo inspirado por los Hospitalarios de San Antonio. Seguro también se inspiró en las palabras del profeta Ezequiel (9,4): «Recorre Jerusalén, y señala con una tau las frentes de los justos que se encuentren en ella». En hebreo (lengua bíblica) la «Tau» es la última letra del alfabeto. Hoy la «Tau» se nombra también «Cruz Franciscana» y hoy la vemos en muchos santuarios franciscanos.

Para todo aquel que hoy usa la «Tau», «Cruz de San Antonio» o «Cruz Franciscana» debe ser un signo de conversión y de penitencia, de saberse elegido de Dios, y como toda cruz: es signo de redención y de salvación en Cristo.

