Enclavada en el desierto de Judea, Jericó es la ciudad más antigua del mundo cuyas ruinas datan de hace unos 10.000 años. El AT nos narra que fue conquistada por Josué poco después que entrara el pueblo de Israel a la Tierra Prometida (Jos. 2, 1-4, 24). Desde esta ciudad se contempla el Monte de las Tentaciones y el Monasterio ortodoxo del mismo nombre. Recordamos aquí las tentaciones de Cristo después de ayunar por 40 días y 40 noches.

Del Evangelio según san Lucas (Lc. 4, 1-13)

Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le respondió: «Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre.» Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya.» Jesús le respondió: «Está escrito: adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él darás culto.» Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.» Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.» Acabada toda tentación, el diablo se alejó de Él hasta un tiempo oportuno. Palabra de Dios.

Fue aquí en Jericó donde Jesucristo devolvió la vista al ciego Bartimeo (Mc. 10, 46-52), herido en lo físico; y también convirtió aquí al rico Zaqueo (Lc. 19, 1-10), herido en su alma por sus pecados. Un antiguo sicómoro en el atrio de la iglesia rusa ortodoxa nos recuerda este último pasaje evangélico. Jesús realizó a favor de estos dos personajes, su ministerio de Buen Pastor, por lo que la pequeña y única Iglesia católica franciscana está dedicada a dicho ministerio.