Conoce el origen de la Medalla Milagrosa y el bien espiritual de usarla

¡Bienvenidos nuevamente a tu blog, Familia Peregrina! Nos emociona saber que cada día son más los que se suman a este espacio que con tanto gusto hacemos para tí.

Hoy te quiero platicar una breve reseña de uno de los mensajes que con tanto amor nos transmitió nuestra Madre del cielo en un lugar y momento determinado en nuestra historia, y que lo ha seguido haciendo hasta el día de hoy. Se trata del origen de la Medalla Milagrosa, seguramente has escuchado sobre ella, y que inicia así:

Una pareja de humildes campesinos franceses tuvo 17 hijos entre los que estuvo Catalina Labouré quien nació el 2 de mayo de 1806 en Francia. Su madre falleció cuando ella tenía 9 años por lo que, al quedar huérfana, le pidió a la Virgen María en oración que fuera su madre y que la aceptara como su hija fiel.

Santa Catalina Laboure, vidente de la Virgen de la Medalla Milagrosa

Una noche, Catalina vio en sueños a un anciano Sacerdote que le decía: “un día me ayudarás a cuidar a mis enfermos”. Tiempo después supo que se trataba de Vicente de Paul el cual había fundado, entre otras Instituciones, la de Las Hijas de la Caridad o Vicentinas, junto con Santa Luisa de Marillac, en 1633.

A sus 24 años, siendo novicia de las Hermanas de la Caridad, en el convento ubicado en la Rue du Bac, en París, el 18 de julio de 1830 en la víspera de San Vicente de Paul, la maestra de novicias les contaba la historia de este santo fundador y de otros santos. También les decía que el modelo de santidad por excelencia es María Santísima. Y les repartió un pedacito del roquete de San Vicente. Catalina quedó con un enorme deseo de ver a la Santísima Virgen, se comió el pedazo de tela y pidió a San Vicente de Paul y a su ángel de la guarda que pudiese ver a la Santísima Virgen.

Capilla del Convento de las Vicentinas en Rue du Bac, París

Primera Manifestación de la Virgen

Esa noche un ángel, en forma de niño, la despertó y llevó a la Capilla del convento donde poco después apareció sentada la Virgen María sobre la silla que utilizaba el Padre Director para dar sus enseñanzas. Allí, le dio a Catalina consejos para su vida espiritual, y le avisó de acontecimientos que vendrían para su comunidad y para la Iglesia de Francia.

Santa Catalina a los pies de la Virgen

Segunda Manifestación de la Virgen: origen de la medalla

Cuatro meses después, el 27 de noviembre, Sor Catalina, en el silencio de la oración, ve a la Santísima Virgen, con los ojos levantados hacia el cielo ofreciendo a Dios el Globo de la Tierra, coronado con una cruz: este globo representa al mundo entero, todos los hombres, a cada uno de nosotros.

Altar Principal de la Capilla de las Vicentinas

De las manos de la Virgen pendían anillos, de cada anillo salía un rayo luminoso, pero de algunos anillos no salían rayos, María le explicó a Catalina que eran las gracias que no le piden. En torno a la Virgen se empezó a formar un óvalo con la frase “Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos”.

Fue entonces cuando María le pidió a Santa Catalina que mandara acuñar una medalla, prometiendo derramar gracias abundantes para los que la portaran con fe.

Ejemplo del frente y reverso de la Medalla Milagrosa

En la parte posterior de la medalla pidió colocar la Cruz y la M entrecruzadas. La Cruz de Cristo y la inicial de María, indican la íntima unión de Cristo con su Madre. Y abajo los corazones de Jesús y de María.

El corazón de Jesús rodeado con la corona de espinas y en el corazón de María una espada que recuerda el anuncio del profeta Simeón, y alrededor 12 estrellas que representan la figura de la mujer del Apocalipsis.

Cuerpo Incorrupto de Santa Catalina Labouré

¡Acércate siempre a la Virgen María!

Ahora que conoces de dónde proviene y lo que significa la medalla milagrosa, te invito a que te acerques más a María y confíes en su protección. Su amor y ternura siempre están ahí presentes, basta con que la mires y te dejes mirar por ella. María siempre lleva a Cristo, es el camino más seguro y cierto para llegar a Él.

¡Peregrina con nosotros a los Santuarios Marianos!

Y, te invito también, para que puedas conocer y visitar junto con nosotros, en nuestras Peregrinaciones donde vamos a París, el convento que te platiqué, donde podrás venerar el cuerpo incorrupto de Santa Catalina Labouré, el corazón de San Vicente de Paul y el cuerpo incorrupto de Santa Luisa de Marillac y, ¿por qué no?, ser también promotor(a) de este mensaje que nos da la fuerza y esperanza de seguir adelante.

Cuerpo incorrupto de San Vicente de Paul

Créeme, es una EXPERIENCIA MARAVILLOSA e INOLVIDABLE recorrer los pasos de María. ¡Dios te bendiga!

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