Junto a la “Puerta de las ovejas” o “Probática”, había un estanque o piscina, ya mencionada desde el Antiguo Testamento (2Re. 18, 12; Is 7, 3). En esta piscina se lavaban las ovejas antes del sacrificio en el Templo. San Juan nos narra en su Evangelio que sucedió en este lugar, la curación del paralítico (Jn. 5, 1-18). Los restos de la piscina y de una iglesia bizantina del siglo V nos atestiguan la existencia de este lugar. En el siglo XII, sobre esa Iglesia, los cruzados construyeron la que actualmente visitamos y que fue usada como escuela coránica, por los musulmanes. Hoy es custodiada por los padres blancos y goza de una acústica extraordinaria. La tradición basada en los evangelios apócrifos también nos pone en este lugar la casa donde vivieron San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y por lo tanto como el lugar de su nacimiento. Recordamos en este lugar especialmente a nuestros abuelos.