5 cosas que ver en la Basílica de Santa María la Mayor

Visitar la Ciudad de Roma en sentido de peregrinación conlleva la peregrinación por las Basílicas Papales. Una de ellas Santa María la Mayor. Después del Concilio de Éfeso (431), en el que la madre de Jesús fue proclamada Madre de Dios, el papa Sixto III (432-440) mandó a erigir en Roma, gracias a la generosidad de los fieles romanos, esta basílica dedicada a María Madre de Dios. Debido a su enorme tamaño y esplendor, pero sobre todo por ser la más antigua dedicada a la Virgen, recibió el título de Basílica de Santa María la Mayor, pero ¿Qué podemos encontrar en esta Basílica? ¿Por qué valdrá la pena visitarla en Roma?

La decoración

A través de los siglos, los Papas han considerado un honor y un privilegio el embellecer y adornar la basílica de Nuestra Madre Santísima. Destacan sobre todo los mosaicos del arco triunfal y de las paredes de la nave, son sin duda de los más finos y antiguos de Roma.

En la nave central, de 42 mosaicos originales, 21 en cada lado, sólo quedan 26. Para un examen temático de los mosaicos, es necesario partir con los de la izquierda, comenzando por el primero junto al arco triunfal. Esta serie de mosaicos resumen cuatro ciclos de la historia Sagrada cuyos personajes centrales son Abrahán, Jacob, Moisés y Josué y en conjunto testimonian la promesa de una tierra que Dios hizo al pueblo judío y su ayuda para entrar en ella.

El arco se compone de dos partes en cuatro niveles: a nuestra izquierda, comenzando por la parte superior, se representa la Anunciación de María Inmediatamente al lado el anuncio a San José. En el segundo nivel, la adoración de los Reyes Magos y abajo la matanza de los inocentes.
Al otro lado, a la derecha, se representa la presentación del Niño Dios en el Templo y la huida a Egipto. Abajo, el encuentro de la Sagrada Familia con Afrodisio. En el tercer nivel, se representa a los Reyes Magos al lado de Herodes. A los pies del arco aparecen a cada lado las dos ciudades: Belén a nuestra derecha y Jerusalén a la izquierda.

El baldaquino y la confesión

Aquí se encuentra el relicario de cristal, en forma de cuna, que contiene piezas de madera que según la tradición pertenecen al pesebre donde fue colocado el Niño Jesús. Lo realizó Valadier y fue un regalo del embajador de Portugal. La estatua que mira el reliquiario es de Pío IX, el Papa del dogma de la Inmaculada Concepción.

La Capilla Paulina o «Borguese»

Fue construida por Flaminio Ponzio por voluntad del papa Pablo V Borguese (1605 – 1621) para entronizar a la imagen de Nuestra Señora “Salus Populi Romano” , Salvación del pueblo romano, de la que es devotísimo desde hace siglos. Una antigua tradición dice que esta virgen sería obra del evangelista Lucas, el biógrafo de la Virgen, pero estudios recientes la certifican como una obra medieval

La Capilla Sixtina

Fue realizada por el Papa Sixto V (1585 – 1590), para albergar el Santisimo Sacramento y la capilla original del Santo Pesebre (el cual finalmente terminó en la cripta). La capilla tiene forma de cruz griega, revestida de mármoles y rematada por una cúpula decorada con pinturas manieristas realizadas por un grupo de artistas, el más famoso de los cuales es Cesare Nabbia, que dirigía lo trabajos.

El altar, obra de Sebastiano Torregiani, es bellísimo; situado en el centro de la capilla con cuatro ángeles de bronce, de color dorado y de grandeza natural, los cuales sostienen el ciborio que representa el modelo de la misma Capilla, ricamente decorado con ángeles y profetas de forma redonda y bajorrelieves en las ventanillas.

El ábside

En el siglo XIII Nicolás IV, primer Papa franciscano, decidió derribar el ábside original y construir el actual unos metros más atrás, de tal forma que pudo sacar entre el ábside y el arco trinfal un crucero para el coro. La decoración del ábside fue realizada por Jacopo Torriti. El mosaico se divide en dos partes distintas: en la bóveda del ábside está representada la coronación de la Virgen y en la parte inferior los momentos más importantes de su vida. Aparece por ejemplo, la “Dormitio”, una forma de describir la muerte de la Virgen típica de la iconografía bizantina que se difundió también en occidente después de las Cruzadas.

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