Basílica de la Anunciación

La Basílica de la Anunciación consagrada en 1969, obra del arquitecto Giovanni Muzio, es el relicario más grande e importante de la Galilea. En su interior guarda la Casa de la Virgen María; el lugar donde el Ángel Gabriel le anunció que sería la Madre de Dios; el lugar donde María dijo sí al plan de Dios en ella; donde “el Verbo se encarnó y habitó entre nosotros” (Jn. 1, 14).

La ininterrumpida tradición cristiana, la historia y la arqueología confirman que estamos aquí con total certeza en el lugar de la Encarnación como lo recuerda la inscripción latina debajo al altar de la gruta: “Verbum caro HIC factum est” (El Verbo AQUÍ se hizo carne).

Del Evangelio según san Lucas (Lc. 1, 26-38)


Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel, AQUI, a esta ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de
Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue. Palabra de Dios.

Iglesia de La Sagrada Familia

La tradición cristiana ha querido ubicar en esta Iglesia el recuerdo de la casa de la Sagrada Familia, después del regreso de Egipto (Mt. 2,19-23). Es denominada también como Iglesia de la Nutrición o de San José porque allí Jesús pasó los 30 primeros años de su vida sujeto a sus padres (Lc.2, 51).

Desde aquí saldría la Sagrada Familia en peregrinación a Jerusalén para las fiestas de Pascua y aquí creció Jesús en “sabiduría, edad, y gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc. 2, 52).

Los baños rituales que aquí se observan, son propios de los primeros judíos convertidos al cristianismo, denominados judeo-cristianos, y corroboran arqueológicamente la existencia de un temprano culto desde los albores del cristianismo.

Evangelio según san Mateo (Mt. 1, 16; 18-21; 24)

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.» Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado. Palabra de Dios.

Fuente de la Virgen
Los libros apócrifos son textos antiguos que narran algunos hechos de la vida de Cristo, pero que, además de no tener certeza de su veracidad, al no haber quedado incluidos dentro del canon bíblico, no podemos considerarlos como revelados. Algunos de estos aparecen firmados con nombres de algunos apóstoles, pero su autoría es dudosa y no corresponden a los tiempos apostólicos.

Hay quienes afirman que la Iglesia ha querido ocultar estos libros pero no es así. La Iglesia no sólo no los ha ocultado sino que los eruditos eclesiásticos los han estudiado en profundidad y no han dejado de ser algunos de ellos fuente de inspiración para algunas devociones y la conformación de algunas imágenes sagradas.

La tradición basada en el texto apócrifo de Santiago, ubica el inicio del anuncio del Ángel Gabriel junto a una fuente. Los cristianos de oriente ubican dicha fuente a menos de un kilómetro de la Basílica de la Anunciación, en las orillas de lo que fuera Nazaret en tiempos de Jesús y hoy, la Iglesia Ortodoxa de San Gabriel. De dicha fuente sería donde la ciudad se abastecía de agua. Para recordar el lugar, el ayuntamiento de la ciudad, construyó a escasos 100 metros de allí, otra fuente con el nombre de “Pozo de María”.

Del Protoevangelio de Santiago (XI, 1-3)

Y María tomó su cántaro, y salió para llenarlo de agua. Y he aquí que se oyó una voz, que decía: Salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo, y bendita eres entre todas las mujeres. Y ella miró en torno suyo, a derecha e izquierda, para ver de dónde venía la voz. Y, toda temblorosa, regresó a su casa, dejó el cántaro, y, tomando la púrpura, se sentó, y se puso a hilar. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: No temas, María, porque has encontrado gracia ante el Dueño de todas las cosas, y concebirás su Verbo. Y María, vacilante, respondió: Si debo concebir al Dios vivo, ¿daré a luz como toda mujer da? Y el ángel del Señor dijo: No será así, María, porque la virtud del Señor te cubrirá
con su sombra, y el ser santo que de ti nacerá se llamará Hijo del Altísimo. Y le darás el nombre de Jesús, porque librará a su pueblo de sus pecados. Y María dijo: He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra.