«La Estrella de 14 puntas de Belén: símbolo de una promesa cumplida»

En esta temporada navideña, los corazones de los peregrinos se vuelven hacia un lugar especial: la gruta de Belén, un santuario que encierra el misterio del nacimiento de Jesús. Situada en la ciudad de Belén, en Palestina, esta gruta humilde y sagrada ha sido el foco de peregrinación y veneración durante siglos.

La cueva, envuelta en una atmósfera de serenidad, se accede a través de la Basílica de la Natividad. Al adentrarse a la Iglesia, los peregrinos se encuentran con un símbolo particular: la estrella de 14 puntas que marca el lugar del nacimiento de Jesús.

En términos de su aspecto físico, la Estrella de Belén está hecha de plata y mide aproximadamente 40 centímetros de diámetro. En el centro de la estrella, hay una inscripción en latín que dice: «Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est» que se traduce: «Aquí de la Virgen María nació Jesucristo». La Estrella, incrustada en el suelo de la cueva con 14 puntas, tiene un significado profundo y simbólico que se entrelaza con el sentido de la venida de Cristo.

El significado del número 14 en la Biblia

En la Biblia, el número 7 representa plenitud, perfección o totalidad. Se encuentra repetidamente a lo largo de las Escrituras y se considera un número sagrado. Dios creó el mundo en seis días y descansó en el séptimo. En el Apocalipsis se mencionan siete sellos, siete trompetas, siete copas…

La raíz hebrea de la palabra siete (sheva) es la misma para las palabras semana (shavúa) y para la palabra juramento (shvuá). Por lo que el número 7 simbólicamente representa el cumplimiento de un juramento. Encontramos en la Biblia, por ejemplo, en el libro de Génesis cómo Abraham ofrece siete ovejas a Abimelec para asegurar un juramento hecho entre ellos: “estas siete corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo he excavado este pozo. Por eso se llamó a aquel lugar Berseba, porque allí juraron ambos” (Génesis 21, 30-31)

Por otra parte, el número 14 es el doble del número 7, por lo que se relaciona con la idea de doble perfección o la reafirmación de una promesa. Por ejemplo, en el libro del Éxodo a los 14 días del mes nisán Dios liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Dios había prometido a Moisés liberar a su pueblo, su palabra y propósitos se mantienen firmes.

El número 14 y el nombre “David”

La numeración en el hebreo bíblico se basa en el sistema alfabético, donde cada letra del alfabeto tiene un valor numérico asignado. Así, las palabras se conviertan en números sumando los valores de cada letras que las componen.

El rey David además de ser el hijo número 7 de Yshai, su nombre tiene el valor. En hebreo, el nombre de David se escribe con tres letras: ד (dalet), ו (vav) y ד (dalet) nuevamente. Cada una de estas letras tiene un valor numérico: dalet es 4 y vav es 6. Por lo tanto, la suma de las letras que componen el nombre de David (4 + 6 + 4) es 14.

Las 3 etapas de 14 generaciones para la llegada del Mesías

El Evangelio de San Mateo (1,1-17) menciona 14 generaciones desde Abraham hasta David, 14 desde David hasta el cautiverio en Babilonia y 14 desde ese período hasta Jesús. El Evangelio nos quiere dar a conocer el lazo que une al Mesías con aquellos que lo precedieron, resaltando el cumplimiento de las profecías. Las 14 puntas de la estrella de Belén encierra entonces este profundo significado.

Ya en el antiguo testamento Dios había pactado con David que cuando él muriera su descendiente ocuparía el trono y seria establecido el reino (2 Samuel 7:12), también el profeta Miqueas (5,2) había anunciado que el mesías nacería en Belén, la ciudad de David: “Pero tú, Belén Efrata, Aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti saldrá el que ha de ser gobernante en Israel”

En resumen, la repetición de la secuencia de 14 generaciones para la llegada de Cristo represntada en la Estrella de Belén enfatiza la plenitud, la continuidad histórica y el cumplimiento divino de la promesa mesiánica en Jesús.

Te invito a vivir esta Navidad reconociendo el amor infinito de Dios manifestado en un humilde pesebre, confíando en que Dios ha cumplido su promesa al darnos a su Hijo Jesucristo. Este es el mayor regalo, esto es la alegría de celebrar la Navidad ¡La navidad es Jesús, que cambió para siempre el curso de la historia humana!

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