La antigua Cerarea de Filipo hoy se encuentra en el Parque Nacional de Banias. Herodes, Rey de toda Judea (el mismo que mandó a matar a los inocentes) construyó aquí un templo en honor al emperador César Augusto, por lo que la nombró Cesarea. Al morir, su reino quedo dividido entre sus tres hijos y como esta ciudad quedó en los territorios de su hijo Filipo, Jesús la conoció como “Cesarea de Filipo”. No se trata pues de “Cesarea Marítima”, que es otra “Cesarea” ubicada en la costa del Mar Mediterráneo.
En esta ciudad, tuvo lugar un pasaje muy importante en la vida de Cristo y de sus discípulos. Jesús les preguntó aquí, acerca de cual era la percepción que la gente tenía de Él y sobre todo, cual era la percepción que ellos tenían de Él: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?” A partir de ahí, la iluminada respuesta de Pedro y la revelación de su misión (cfr. Mt. 16, 13-23).

Del Evangelio según San Mateo (Mt. 16, 13-23)
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”. Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, ¡sino mi Padre, que está en los cielos!” Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. Palabra de Dios.
