¡Bienvenido peregrino que sigues nuestro blog! Hoy quiero platicarte cómo la crónica de la peregrinación de María de Guadalupe a tierras americanas no solo es un relato histórico, es el fundamento de una tradición arraigada en la esencia misma de la peregrinación. Más allá de un simple viaje, su travesía representa un hito trascendental en la intersección de culturas, dio paso a una identidad renovada y a un mensaje de esperanza que perdura hasta nuestros días. Su viaje nos incita a reflexionar sobre el significado de las peregrinaciones y nos desafía a seguir sus pasos, llevando consigo no solo fe, sino también amor, comprensión y renovación a cada lugar que visitemos.

Hace algunos meses escuchábamos la reflexión del Papa Francisco en la JMJ y llamó la atención a la inspiración de Maria por caminar, por apurarse, de hecho así la llama, Maria la apurada, la que se encamina presurosa a las montañas de Judea (lo que ahora conocemos como Ein Karem); a visitar a su prima Isabel, pero mas que una visita sirve de apoyo a Isabel durante el periodo de gestación de Juan, y dejado a un lado, el espíritu la impulsa a salir presurosa al encuentro de quien lo necesita.

En múltiples ejemplos de fe podemos encontrar cómo Maria se hace presente, que se acerca a la persona, el pueblo o la nación que necesita de su protección, auxilio y defensa. En Mexico, esto nos quedo muy claro, éramos un pueblo derrotado, que perdió su identidad, su religión, su cultura y sus tradiciones. Un pueblo que no se sentía identificado con ninguna de las cosas que les fueron impuestos, y ante todas estas circunstanciaos en medio de la tribulación aparece lo que todos necesitamos en los momentos difíciles, una mama que nos muestre su amor por nosotros.

Maria peregrinó desde el viejo continente y se hizo presente en America pidiendo una casa para mostrar desde ahí su comprensión, auxilio y defensa, pero sobre todo peregrina para traernos la verdad, una identidad que no esta peleada con la identidad que el pueblo mexicano ya tenía. Ella misma se inculturaliza y a través de su imagen nos educa, llega a entendernos reconciliando dos pueblos diferentes. En sí misma nos trae al verdadero a Dios por quien se vive así como en el evangelio visita a su prima Isabel llevándole en su vientre al mismo Hijo de Dios. Se encamino presurosa dirigiendo sus pasos a Mexico.

Definitivamente es Maria de Guadalupe el ejemplo claro de que llevar a Cristo es llevar el gozo de la salvación. Juan el bautista saltó de gozo en el vientre de su madre al encontrarse con Jesús en el vientre de María, mientras que Juan Diego fue consolado ante la aflicción y la enfermedad. La Virgen le renueva su dignidad, Jesus mismo nos abre el cielo a partir de su peregrinación a Jerusalem, y es Guadalupe la que con una peregrinacion a esta tierra consolida la nueva identidad de una nación y le presenta al verdadero Dios por quien se vive

¡Sigamos el ejemplo de María de Guadalupe! Su peregrinación y presencia en tierras americanas nos inspiran a actuar. Así como ella llevó el mensaje de Cristo y la alegría de la salvación, nosotros también podemos ser peregrinos portadores de esperanza, de reconciliación en nuestras comunidades. Es momento de ser como María, de acercarnos a aquellos que necesitan apoyo, comprensión y defensa. Debemos trabajar por la unidad, la comprensión entre culturas y la renovación de identidades perdidas. Que su legado nos impulse a actuar con amor, compasión y determinación, llevando la luz de Cristo a quienes más lo necesitan.

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