“Cesarea Marítima”, una obra de ingienería sin precedente para su tiempo, fue la ciudad y puerto artificial más importante del Oriente Medio en tiempos del Imperio Romano. Fue construida por el rey Herodes el Grande, dos décadas antes de Cristo, en honor a César. Podemos visitar aquí, las ruinas del hipódromo, el teatro y el palacio real, que demuestran el esplendor que vivió esta ciudad.

Tras la muerte de Herodes y la destitución de su hijo Arquelao en el año 6 d.C., Judea fue gobernada por procuradores enviados por Roma que residían en este puerto. Desde aquí, los procuradores subían a Jerusalén en las fiestas de Pascua. Entre estos recordaremos bien a Poncio Pilato a quien menciona una inscripción descubierta en el teatro de esta ciudad.
Varios son los recuerdos de Cesarea en el Nuevo Testamento: aquí vino Pedro desde Jaffa, guiado por Dios para visitar al centurión Cornelio y su familia (Hch. 10), los primeros gentiles en recibir el bautismo; al regreso de su tercer viaje, Pablo se detiene aquí antes de subir a Jerusalén (Hch. 21,7-16) y después de ser aprendido en Jerusalén, permanece aquí durante dos años, hasta ser enviado a Roma para ser juzgado, como era su deseo, por el Emperador. (Hch. 23, 12-24; 24,24-27)
