Hoy, 27 de diciembre, en la Iglesia celebramos la fiesta litúrgica de San Juan Evangelista, el «discípulo amado» y autor bíblico del cuarto Evangelio, tres Epístolas y del Apocalipsis. A lo largo de su vida, San Juan estuvo vinculado a diversos lugares que hoy son destinos de peregrinación. A continuación, exploramos cuatro de estos sitios emblemáticos.

1. Betsaida, Tierra Santa
San Juan nació en Betsaida, una ciudad situada en la orilla norte del Lago de Tiberíades (Mar de Galilea). Hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Santiago el Mayor, creció en una familia de pescadores. Betsaida fue también el lugar de origen de otros discípulos de Jesús, como Pedro y Andrés. Hoy en día no existe aquí un santuario que guarde el recuerdo, pero yendo del Mar de Galilea hacia Cesarea de Filipo, se pueden ver los pocos restos arqueológicos de esta antigua ciudad. En el Mar de Galilea, que es lugar de visita obligado en Tierra Santa, si se hace recuerdo de la llamada de los apóstoles, incluyendo San Juan que aquí fue pescador.
Y hay otros muchos lugares de Tierra Santa donde expresamente los evangelios nos narran la presencia de san Juan; por ejemplo, el Monte Tabor en el momento de la Transfiguración de Cristo, el Gógolta y el Santo Sepulcro, pues como recordarán él fue el único apóstol que permaneció fiel a los pies de la cruz, donde Jesús le confió a María. En la mañana de la resurrección fue de los primeros testigos en ver la tumba vacía.
2. Éfeso, Turquía
Tras la crucifixión de Jesús, siguiendo la tradición, San Juan se trasladó a Éfeso, en la actual Turquía, llevando consigo a la Virgen María, cumpliendo con el encargo de Jesús de cuidarla. En Éfeso, San Juan desempeñó un papel fundamental en la consolidación de la comunidad cristiana.
En Éfeso murió san Juan, habiendo superado los 100 años, fue el único apóstol que no murió por martirio. La Basílica de San Juan, construida en el siglo VI por el emperador Justiniano, se erige sobre lo que fue su tumba y es un importante lugar de peregrinación. Aunque en ruinas, la basílica ofrece una visión del esplendor arquitectónico de la época. La Casa de la Virgen, como las ruinas de la basílica se pueden visitar realizando la ruta de San Pablo, que obligadamente se pasa por Éfeso.
3. Capilla de «San Giovanni in Oleo», Roma
Durante la persecución de los cristianos bajo el emperador Domiciano, San Juan fue llevado a Roma y condenado a muerte en una caldera de aceite hirviendo cerca de la Puerta Latina. Milagrosamente, salió ileso de este martirio. En el lugar de este suceso se erige la capilla de «San Giovanni in Oleo» que literalmente se traduce como San Juan en el Aceite, una pequeña capilla octogonal que conmemora este milagro. Construida originalmente en el siglo V y reconstruida en el siglo XVI, la capilla es un testimonio de la fe del apóstol. El Emperador Domiciano, al ver que no murió lo exilió a Patmos. Este lugar se encuentra a no más de 2 km de la Catedral de Roma, la Basílica de san Juan de Letrán.
4. Isla de Patmos, Grecia
Tras sobrevivir al martirio en Roma, San Juan fue exiliado a la isla de Patmos, en el mar Egeo. Allí, en una cueva, recibió las revelaciones que dieron origen al libro del Apocalipsis. La «Gruta del Apocalipsis» es hoy un lugar sagrado custodiado por una iglesia ortodoxa y es Patrimonio de la Humanidad. Los peregrinos pueden visitar la cueva y el Monasterio de San Juan el Teólogo, fundado en 1088, que alberga valiosos manuscritos. Se puede llegar a la isla tomando un ferry desde Kuşadası en Turquía, haciendo también la Ruta de San Pablo.
Estos cuatro destinos sagrados nos invitan a recorrer la vida de San Juan Evangelista, desde sus humildes comienzos en Betsaida hasta su exilio en la isla de Patmos. Cada lugar nos ofrece una oportunidad única de profundizar en su ejemplo de fe, valentía y amor por Cristo. Peregrinar a estos sitios no solo nos acerca a su historia, sino que también nos inspira a vivir nuestra propia misión con la misma dedicación y confianza en la promesa de vida eterna que él proclamó.