En el corazón de Italia, entre las colinas ondulantes de la región de Umbría, se encuentra un lugar de profundo significado espiritual para los peregrinos católicos: el Monte Alvernia. Este monte, conocido en italiano como «Monte della Verna,» es un santuario franciscano donde la naturaleza y la espiritualidad se entrelazan en una experiencia única.
Lo que hace que este lugar sea aún más especial es su conexión con uno de los santos más queridos de la Iglesia Católica, San Francisco de Asís, y extraordinaria estigmatización que aquí ocurrió un 14 de septiembre del año 1224, ¡hace casi 800 años! ¡En esta entrada, conoceremos más de este extraordinario acontecimiento!
“Alter Christus«, «otro Cristo»
En 1213 San Francisco y el hermano León atravesaban la región de Montefeltro, cuando se acercaron al Castillo de S. Leo y predicaron ahí el Evangelio. Al escuchar a San Francisco, Orlando Catani, Conde de Chiusi, quedo tan maravillado que se acercó a él, y le ofreció una de sus posesiones para que pudiese ser un espacio de retiro para Francisco y sus hermanos. Se trataba del Monte della Verna. Cuando Francisco fue a aquel lugar por primera vez en 1214, fue recibido por una bandada de pájaros, que significó para él una señal de agrado a Dios.

En 1224, en el culmen de su vida, ya enfermo y cansado, Francisco pidió a Jesús en este lugar le permitiera experimentar el dolor de su Pasión. El 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, Cristo seráfico (con seis alas) se apareció a San Francisco y le otorgó las llagas de su pasión ¡convirtiéndose así en el primer santo estigmatizado en la historia de la iglesia!
Así, San Franscisco llegó a ser uno con Cristo crucificado. Este hecho extraordinario expresa su íntima identificación con el Señor. Verdaderamente se volvió un icono (imagen) vivo de Cristo. Por esto, y otras razones, en la tradición se ha dicho que san Francisco representa un “alter Christus”.
Monte della Verna, lugar de contemplación
Más tarde, San Buenaventura, ministro general de la Orden franciscana, consagró en 1260, la pequeña Iglesia de Santa María de los Ángeles y vivió en este lugar. Hoy, entre las rocas del Monte de la Verna se levanta un conjunto de edificaciones añadidas en el transcurso de los siglos. Todas ellas componen un maravilloso santuario franciscano destinado a la oración, la contemplación y el silencio. Las capillas guardan algunos recuerdos de la vida franciscana, una de ellas, la Capilla de los Estigmas que recuerda exactamente el lugar donde Francisco fue crucificado con Jesús.
Hoy este es un destino de peregrinación importante en Italia, especialmente haciendo la ruta Franciscana que compone además otros sitios como Asís, , Greccio, Santa María de los Ángeles y Padua.