El Evangelio del primer Domingo de Cuaresma nos narra el pasaje de las Tentaciones de Jesús en el Desierto. Hay en Tierra Santa un Monte que lo recuerda y se encuentra en Jericó. Te contamos más sobre este lugar en esta entrada.
Enclavada en el desierto de Judea, Jericó es la ciudad más antigua del mundo que hasta nuestros días continúa habitada ¡Sus ruinas datan de hace unos 10.000 años! El Antiguo Testamento nos narra cómo Jericó fue conquistada por Josué poco después que entrara el pueblo de Israel a la Tierra Prometida (Josue 2, 1-4, 24). Después de permanecer 40 años en el diserto.
Desde esta ciudad se contempla el Monte de las Tentaciones y el Monasterio ortodoxo del mismo nombre. También se les llama Monte Quarantania y al Monasterio Quarantal. Precisamente porque aquí recordamos aquí las tentaciones de Cristo después de ayunar por 40 días y 40 noches.
A la mitad del Monte se levanta el Monasterio, a una altura de 350 sobre el nivel del mar. Lo administra la Iglesia Griega Ortodoxa, bajo la Autoridad Nacional Palestina. Y su origen se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Eremitas venían a habitar las cuevas del Monte para vivir en soledad, ayuno y oración.
En el siglo IV sobre una antigua fortaleza comenzó la construcción del primer monasterio, abandonado en el 614 por las invasiones persas. Posteriormente se agregaron más capillas, algunas de ellas por los cruzados en el 1099. Otra más por los ortodoxos en 1895 sobre la piedra en la que, según la tradición, Jesús se sentó a ayunar.
Hoy podemos contemplar el Monte y el Monasterio desde el valle de Jericó, también subir a pie o a través del teleférico. Como sea la vista es grandiosa y una oportunidad para profundizar sobre este evangelio que nos muestra a Jesús, como humano tentado, pero reafirmando su vocación mesiánica.
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